ENTREVISTA JUAN CARLOS VALERÓN

Hoy por ser navidad, tenemos doble sesión en @lawebdelmister y os traemos una entrevista que la pagina web de la UEFA hace a sobre Juan Carlos Valerón “el flaco”.

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En estos tiempos marcados por las prisas y la inmediatez, charlar de fútbol con Juan Carlos Valerón (Arguineguín, 1975) supone una excepción a la regla. El canario habla como juega, siempre reflexivo, tocando fácil. Aquí hace un repaso a estos primeros meses con su amada Ud Las Palmas en Primera División y a sus gloriosos años en el RC Deportivo La Coruña. A sus 40 años es el ‘abuelo’ de la Liga, pero él sigue con hambre de más.

UEFA.com: Haciendo balance de este año que se acaba, imagino que se guardará algunos recuerdos producidos a lo largo de estos últimos doce meses.

Valerón: Sí, han sido unos meses muy especiales. Después de muchos años fuera de Canarias nunca supe si se iba dar esa posibilidad de volver a casa, más cuando uno va cumpliendo años y se va acercando el final. Que se haya dado todo esto, que haya podido volver a casa, que se haya logrado el ascenso, que pueda estar con Las Palmas otra vez en Primera, que haya podido jugar en Primera con el equipo de mi tierra… Es una situación muy bonita y muy especial para mí.

UEFA.com: Después de un arranque de temporada complicado, parece que el camino se empieza a enderezar, quizás no en resultados, pero sí en sensaciones…

Valerón: El primer año en Primera después de años sin estar ahí siempre es complicado. La plantilla tiene talento, con jugadores jóvenes y gente con experiencia. El equipo es equilibrado, con el nivel para conseguir el objetivo de la permanencia. Las últimas sensaciones y el juego son buenos, pero necesitamos que todo esto se traduzca en victorias, porque eso nos ayudará a subir puestos y a reafirmar nuestra idea futbolística.

UEFA.com: 21 años de carrera y ninguna expulsión. Pasados todos estos años desde su debut en Primera, ¿qué piensa cuando sigue siendo ejemplo y modelo de conducta en el fútbol español?

Valerón: Siempre he intentado actuar con honestidad, buscando lo mejor para la gente que me rodea. Me siento muy bien con ello. He tenido una forma de ser que siempre he intentado mantener. Y no es sencillo, porque uno siempre está condicionado por muchas situaciones. Es importante que las personas que me rodean se sientan bien con mi forma de ser y de actuar.

UEFA.com: Después de dos años en el Atlético, usted llega A Coruña, donde acaba jugando allí 13 temporadas. Ahí llega el mejor Valerón. ¿Qué recuerda de aquella etapa?

Valerón: Fue una situación ideal. Llegué en la mejor edad, cuando uno empieza a tener una madurez personal y futbolística importante. Coincidí con una serie de jugadores con un nivel increíble. Para mí fue algo impresionante. Poder estar en ese equipo, con esos futbolistas, competir por los primeros puestos de la Liga, en la UEFA Champions League, ganar a equipos históricos europeos… Es algo que no se puede olvidar, lo tendré siempre en el recuerdo. Aquellos años en el Dépor colmaron todo lo que quise de joven cuando empezaba, tanto a nivel personal por la ciudad y la gente, como a nivel profesional.

UEFA.com: ¿Cómo definiría aquel equipo?

Valerón: Conseguimos una plantilla muy competitiva, con un entrenador que nos supo sacar rendimiento. Teníamos jugadores espectaculares en todas las líneas, con un carácter y una personalidad increíbles. Jugáramos contra quien jugáramos siempre lo hacíamos de la misma manera. Salíamos con respeto, pero sin ningún temor ni complejo. Competíamos contra cualquier equipo. He hablado con algunos excompañeros de aquel momento sobre cuando jugábamos contra equipos grandes en España o en Europa y sentíamos que teníamos la capacidad para ganar. Llegar a ese punto a nivel mental sólo se puede conseguir con aquellos jugadores que teníamos.

UEFA.com: Pasado todo este tiempo, ¿qué jugador de aquella etapa le impresionó más?

Valerón: Por su mentalidad, liderazgo y manera de ser, siempre me dejó marcado Mauro Silva. Era un campeón del mundo. Le veías entrenar y jugaba como en los partidos. Siempre le veías competir, con las mismas ganar y la misma actitud. Disfrutaba mucho con el fútbol y con lo que aportaba al equipo. Son cosas que siempre te quedan. Su trabajo era dar equilibrio, hacer ayudas… Le veías disfrutar y sólo te quedaba pensar: “Esto es nivel”. Jugaba siempre muy fácil, siempre con sentido. Todo lo hacía bien, siempre con calidad.

UEFA.com: Capítulo aparte merece aquel 4-0 al AC Milán en los cuartos de final de la UEFA Champions League. ¿Fue aquel su partido más especial?

Valerón: Hay unos cuantos, pero es verdad que este fue uno de los de más repercusión, por el momento en que se dio, por hacerlo ante el Milan después de un 4-1 en la ida… La remontada fue espectacular. Fue un momento importante para la generación que llegó después de que el Dépor ganase la Liga. Había hecho cosas buenas en Europa, pero llegar a semifinales fue muy especial. Recuerdo además que el Milan no se guardó nada para la vuelta. Fue increíble lo que se vivió en Riazor.

UEFA.com: ¿Tiene el lamento de aquella oportunidad perdida en la UEFA Champions League, aquella semifinal contra el Oporto decidida por un detalle?

Valerón: Siempre nos hemos quedado con la sensación de que era una oportunidad única, sabíamos que aquello era muy complicado que lo pudiéramos repetir. Tuvimos la mala suerte de medirnos con un equipo que nos supo jugar. Nos hizo una eliminatoria en la que no pudimos hacer nuestro juego y creo que su experiencia hizo que todo cayese de su lado.

UEFA.com: Y después de tanto vivido en el mundo del fútbol, ¿sigue Valerón teniendo ganas de fútbol en 2016?

Valerón: Quiero disfrutar este año, estar con el equipo y ayudar. Los últimos años de mi carrera están siendo de la misma manera. Pienso que puede ser el último y al final se dan unas circunstancias que te hacen decidir que continúes. Me veo con fuerzas. Lo más importante para un equipo que acaba de ascender es conseguir la permanencia, porque es muy complicado. Ese es nuestro reto y en ello estoy totalmente concentrado.

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SER ENTRENADOR SIN HABER SIDO FUTBOLISTA PROFESIONAL

Buenos y felices días misters, aprovechamos el miércoles para traeros un artículo Alberto Egea de la revista kaiser magazine que queremos compartir con todos ya que nos parece destacado e importante descubrir esos mitos acerca de que para ser un buen entrenador, antes hay que ser buen jugador.

En una entrevista al diario alemán BILD con motivo del 40 aniversario de la final del Mundial de 1974, le preguntaban a Cruyff qué opinión tenía sobre José Mourinho. El ex-técnico holandés describía al de Setúbal como un buen entrenador pero alegaba que no podía estar entre los mejores porque no había sido jugador.

La contundencia de la afirmación hacía esperar un respaldo argumentativo igual de categórico, pero las razones quedaron suspendidas en “son matices, son cosas que se notan, él no ha jugado ante 100.000 espectadores…”, pero nada realmente palpable. Nada empírico que no haga pensar que solo es un lance más de la guerra dialéctica de egos que ambos llevan protagonizando desde hace tiempo.

El camino del jugador que pasa a ser entrenador suele ser: titularse tras colgar las botas (algunos ni eso) y colocarse en el banquillo de un filial de prestigio o de un equipo impensable para un recién titulado que no ha sido jugador. El que ha sido futbolista y ha vivido su profesión con ojos de entrenador por ser esta su vocación sí puede tener una ventaja dependiendo de la calidad de los entrenadores que le tocaron en suerte durante su carrera. Si Xabi Alonso decide ser entrenador algún día (no hay más que verlo en el campo y escucharle cuando habla para darlo por echo) desde luego que va a llevar un doctorado por delante. Saber durante tu etapa de jugador que tu objetivo es llegar a desempeñar ese oficio y haber mamado de maestros con libretos tan dispares como Rafa Benítez, José Mourinho, Carlo Ancelotti, Vicente Del Bosque o Pep Guardiola, obligándote a pensar por qué planifican de una manera y no de otra, comparando entrenamientos,  analizando su forma de motivar o de liderar un vestuario mientras te vas formando por tu cuenta en la medida que puedes, es una bendición reservada para cuatro privilegiados.

Pero casos como los de Xabi son los menos. La preparación, las horas de trabajo y el talento para ejercer de entrenador no entienden del pasado como futbolista, por mucho que se utilice este argumento como arma de desprestigio que desnuda la propia inseguridad del que lo emite. Cuando Berlusconi confió en Arrigo Sacchi para levantar la grave crisis del Milan en 1987, a Il Cavaliere le llovieron las críticas en Italia por confiar el equipo a un tipo sin pasado como futbolista profesional y sin experiencia en la élite como técnico (con su Parma, al que ascendió a Serie B, enamoró a Berlusconi en los octavos de Coppa donde eliminó al Milan venciendo 0-1 en San Siro y sin encajar gol en los 180 minutos de eliminatoria). En la rueda de prensa de su presentación un periodista le sacó el tema a Sacchi, y el de Fusignano silenció la sala: “No sabía que para poder ser jinete se necesitara haber sido antes un caballo”. Una Liga en su primera temporada y dos Copas de Europa consecutivas en las dos siguientes. No sabría manejar la presión, claro. Como no la supo manejar Rafa Benítez cuando en el descanso de la famosa final de Champions ante el Milan en 2005, cayendo por 0-3, quitó su lateral (Finnan) para meter un centrocampista (Hamman), pasó a jugar con tres centrales, convenció al colectivo y levantó el partido. O como no la han sabido manejar Parreira o Mourinho durante tantos años de gloria. Ya.

La presión que debe soportar un jugador poco o nada tiene que ver con la que soporta un entrenador. Marco Van Basten, que tres meses después de coger las riendas del AZ Alkmaar renunció al cargo por un ‘estrés insoportable’, es la cruda imagen de la dura realidad. Un tipo que como jugador fue único, que se cansó de dar exhibiciones en los momentos más trascendentes y en los escenarios más inhóspitos con la responsabilidad que conlleva ser el mejor jugador del mundo en el mejor equipo del mundo, no podía soportar la presión de dirigir a un equipo mediano de la Liga holandesa.

Un técnico no puede esconderse en un partido como tantos grandes jugadores, queda expuesto siempre ante la derrota, la sensación de impotencia ante la imposibilidad de cambiar ciertas cosas de un partido (un mal día de tu portero, una mala racha de tu ‘9’ o una decisión arbitral) desgasta sobremanera y la sensación de soledad necesita de una personalidad y una confianza en sí mismo fuera de lo común para no hundirse de esta manera.

Se lo dijo Manzano a Schuster antes de vencerle en el Bernabéu con el Mallorca (0-1): “Alguien que sabe inglés no tiene por qué ser un buen profesor de inglés”. De nuevo por un arranque de soberbia del alemán, que olvidaba que saber y enseñar son artes distintos (Maradona es el ejemplo por excelencia), que mientras él jugaba su colega se estaba formando, que soportar la presión y ejercer de líder de un colectivo tiene que ver más con el temperamento de uno a la hora de afrontar las adversidades en la vida que con la hoja de servicios de un oficio (el de futbolista) para el que no todos pueden tener el don que él tuvo, y que por más maldad que exista en la afirmación de esta gran mentira siempre quedarán las obras de Sacchi, Mourinho o Benítez y las que están por llegar de Sampaoli o Villas Boas para empequeñecer discursos que, como el del bueno de Cruyff, hacen más daño al que lo pronuncia que al referenciado.

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