GERMAN DIORIO @germandiorio : SACÁNDOLE EL JUGO A UNA DERROTA 26/04/17

Buenas tardes a todos, seguimos con nuestras publicaciones diarias y hoy lo hacemos después de un tiempo con la publicación de nuestro amigo y psicólogo deportivo German Diorio @germandiorio

SACÁNDOLE EL JUGO A UNA DERROTA

Qué difícil es aprender a perder, ¿no? Una derrota dolorosa suele hacer aflorar lo peor de nosotros. A nadie le gusta perder, porque hacerlo nos pone frente a frente con las frustraciones que en algunos casos confirman nuestros propios temores, y eso duele, al punto que nos lleva en algunas situaciones a mostrar nuestra peor cara

En las derrotas duras o dolorosas (y atenti que no hablo solamente de goleadas, porque a veces una caída por la mínima duele más que un traspié abultado) el equipo suele perder el timón y mostrar lo peor de si, y el protagonista (jugador, entrenador) suele sufrir de ceguera táctica y desbordes anímicos, que lo llevan a extremos tales como desaparecer de la cancha o bien a pasarse de revoluciones cometiendo a veces algún hecho de violencia o faltas técnicas que lo llevan a ganarse tarjetas o sanciones que lo sacan del campo de juego.

Esa “peor cara” que mostramos, colectiva o individualmente, nos lleva a hacernos acreedores de los peores conceptos de la tribuna: “es un pecho frio, abandonó el equipo en el peor momento”, o incluso de los reproches de nuestros propios compañeros, que también muestran su “peor cara” entrando en la ronda de pasadas de factura y el echarle la culpa al otro. La autocrítica, en la mayoría de los casos, suele brillar por su ausencia, porque el dolor nos ciega tanto que empezamos a buscar las culpas en los demás, muy lejos de nosotros mismos.

Así, vemos equipos que inesperadamente, y a partir de una sola derrota, caen en un pozo que los lleva a perder irremediablemente varios juegos, la serie (en caso que se tratara de un play off) o, lo que es peor, la confianza en si mismos

Estamos hablando de un comportamiento muy humano, y por ende, la llave para abrir la puerta hacia la recuperación no pasa por otro lado que por la Comprensión.

Lo primero que tenemos que comprender es que dentro de las reglas del deporte se puede ganar, pero también perder, y si la derrota está dentro del menú no hay que tomársela tan a la tremenda, porque el exitismo siempre nos pone ante lecturas equivocadas.

El segundo escalón de comprensión nos debería llevar a aceptar que estamos viviendo un momento doloroso (a nadie le gusta perder) y como tal es normal que ese dolor nos impida ver con claridad las cosas, por lo que es recomendable, en los primeros momentos post derrota, evitar entrar en el juego de reproches. A veces, el silencio es el mejor remedio para esos primeros momentos, porque evita que la bronca nos lleve a decir cosas fuera de lugar o a que saquemos conclusiones equivocadas.

Una vez superado ese instante inicial de dolor, es vital empezar a buscar culpas o razones en uno mismo. Es muy humano empezar a mirar hacia afuera, y eso inevitablemente hace que pongamos el foco en los demás, alejándonos de nosotros mismos, que seguramente nos habremos mandando nuestras macanas para contribuir al mal generalizado que nos llevó a perder. Cuando un “Equipo” pierde, nadie está libre de pecado, para algo hablamos de “Equipo”, ¿no? Y si arrancamos el análisis por nosotros en lugar de por los otros, mucho mejor.

A la hora de entrar en el análisis grupal, es mucho más sano y curativo encararlo desde el “¿qué podríamos haber hecho para evitarlo?”, que desde el “la culpa la tuvo…”. Construir es obviamente más edificador que destruir, y la idea es recomponernos para el próximo juego, así que…

Y una vez cerrado el ciclo de la “autocritica” individual y colectiva, es clave volver para atrás, hasta momentos antes de salir a la cancha, y recordar como nos sentíamos ahí y cómo fue el camino que nos llevó hasta este momento. Las sensaciones a veces nos gobiernan, y es natural quedarse con sensaciones desagradables cuando nos toca perder, por lo que el mejor camino para reinstalar la confianza es volver para atrás y recordar los buenos momentos que vivimos en el camino hacia este juego. Porque en definitiva, fuimos nosotros los que llegamos hasta este punto, y algo bueno habremos hecho en el camino, ¿no?

Ni éramos tan buenos antes, ni somos tan malos ahora.

@germandiorio

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GERMAN DIORIO: LA REGULARIDAD 03/09/16

Buenos días a todos, ya estamos a fin de semana, el primero del mes de Septiembre, donde muchos de los equipos comienzan sus competiciones y nosotros desde @lawebdelmister vamos con una publicación de un viejo conocido de nuestra web, el psicólogo deportivo Germán Diorio creador del libro “el psicólogo del club”

LA REGULARIDAD

¿Por qué cuesta tanto alcanzar la “Regularidad”?
Jugamos un partido bien, tal vez dos, si venimos en racha, uno o dos muy bien, y muchas veces, sin razón aparente, caemos en un pozo de irregularidad que a veces nos lleva a perder el puesto.

Generalmente, una de las cosas que hace grandes a los grandes deportistas es, precisamente, la capacidad de poder jugar siempre en un mismo nivel, o al menos de no tener bajones pronunciados o prolongados.

¿Qué es lo que diferencia a los comunes de los Fuera de Serie? Básicamente, que los Fuera de Serie no tienen en primer plano el “no se puede”. Por el contrario, para ellos, en primera instancia,“todo es posible”, y con esa filosofía y ese espíritu salen a la cancha a buscar soluciones.
Los Fuera de Serie salen a jugar sintiendo que todo se puede, pero no comen vidrio y saben que no todo se puede, por eso no se frustran ante el primer obstáculo que se les presenta, ni dependen de que la primera acción de juego salga bien. Son aquellos que saben cuándo correr, pero también cuando descansar; y por ello suelen tener claridad en los momentos difíciles.

Los Fuera de Serie saben que no ganan los mejores, ganan los que creen que pueden hacerlo. ¿Por qué pasa eso? Pasa porque el que cree que puede ganar va a dar ese esfuerzo extra, va a adelantarse un segundo a la jugada, no va a dudar a la hora de tomar el tiro, va a intimidar al rival con su actitud, se va a tirar de cabeza por la pelota que otros dan por perdida, etc.

Hay quienes, con mayor o menor razón, hablan de jugadores de entrenamiento y jugadores de partidos, y lo cierto es que los Fuera de Serie suelen llegar a esa condición porque antes de ser jugadores de partidos, fueron grandísimos jugadores en los entrenamientos. No en vano, se dice que “se juega como se entrena”, y más allá de lo físico, en el aspecto mental y actitudinal, si entrenas a media máquina o regulando, a la larga, lo que estás haciendo es entrenar a tu cabeza para responder de esa manera, por lo que el jugador que no entrega todo en la semana, suele quedarse con muchas cosas por dar a la hora de la competencia.

¿Entonces? Entonces para alcanzar la ansiada Regularidad, tienes que:

  • Conocerte (para saber que podes esperar de vos, que pedirte, como prepararte)
  • Trabajar Duro (sin un buen entrenamiento – físico, táctico, mental – es imposible rendir a pleno en el deporte de estos tiempos)
  • Aprender a Pensar (pensar para plantear estrategias, para seguir un plan de juego, para saber lo que te conviene, para saber que el rival también juega y no frustrarte cuando las cosas no salen, para saber cómo dejar atrás un mal momento…)
  • Creer en tu capacidad (para potenciar la Confianza)

Ser Regular no es una condición reservada solo para los elegidos. Es una habilidad que vos también puedes conseguir. Solo es cuestión de proponértelo, y trabajar en consecuencia.

@GermanDiorio

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GERMAN DIORIO: ARMANDO EL GRUPO 23/07/16

Buenas noches a todos, estamos en fin de semana y desde @lawebdelmister os traemos una nueva publicación de un viejo conocido de nuestra web, el psicólogo deportivo German Diorio (que como ya explicamos anteriormente) es un psicólogo especialista en Deportes. Autor del libro “el psicólogo del club” y psicólogo de la plantilla profesional de Velez Sarsfield (fútbol) y Obras Sanitarias (baloncesto).

ARMANDO EL GRUPO

El comienzo de una nueva temporada genera expectativas y stress casi en partes iguales. Se viene un campeonato nuevo, hay que hacer retoques o en algunos casos rearmar casi por completo el plantel y eso apareja un trabajo extra que termina siendo demoledor para el entrenador.

Entre los profesionales, depende el deporte y el esquema de competencia, la mira estará puesta en las altas y las bajas, y fundamentalmente en las contrataciones para reforzar los puestos más débiles del plantel; tarea en la que además del DT suelen intervenir, según el caso, el manager y algunos dirigentes, y de la que dependerá en gran parte el futuro del equipo.

Pero si este es un trabajo arduo, el que tiene por delante el entrenador de divisiones inferiores o formativas no le va en zaga. Es una labor no tan vistosa, porque no gana centimetraje en los medios periodísticos, y que el DT suele encarar sin recursos, ya que en el amateurismo no hay dinero para comprar figuras ni nada por el estilo. Entonces el trabajo es mucho más cuesta arriba, porque generalmente hay que ir rearmando los equipos con lo que queda de una categoría y los jugadores que pasan de la otra, armando rompecabezas en los que a veces se encuentran con un equipo poderoso y otro totalmente diezmado, ante lo cual no queda otra que arremangarse y laburar.

El punto aquí es que, una vez cerrado el plantel, cuando se llega al “esto es lo que hay” (sea bueno o no tanto), hay diferentes caminos para tratar de empezar a armar el nuevo equipo. Hay entrenadores que arrancan directamente con el trabajo de fundamentos para ir nutriendo y al mismo tiempo conociendo a sus jugadores; otros que prefieren evaluar las condiciones técnico – tácticas del plantel para armar una planificación para toda la temporada; y otros que optan por seguir adelante con el programa de trabajo de todos los años, porque eso es lo que le ha dado resultados hasta el momento.

En medio de la vorágine del arranque, muchos entrenadores dejan sin querer de lado el costado humano del grupo. Generalmente, hay poco tiempo porque el campeonato se viene encima y queda mucho por trabajar desde lo técnico – táctico, lo que provoca que no se invierta tiempo en realizar actividades que permitan ir cohesionando al grupo. En el arranque, muchas veces un asado (si no se puede hamburguesas, o lo que sea, claro, el tema es juntarse), una salida o un par de actividades especiales programadas por el cuerpo técnico, suman más que unas cuantas horas de entrenamiento.

El conocimiento permite que se vayan superando las barreras de los prejuicios, que nazcan las afinidades y que a partir de las pequeñas sociedades, se vaya conformando un solo grupo, y esto hace mucho más fácil la bajada de línea, porque fortalece el compromiso del grupo en pos de los objetivos trazados. Un gran grupo siempre es más fuerte que un cumulo de exquisitas individualidades, ¿no? Ejemplos sobran en el deporte mundial. La armonía y cohesión potencian virtudes y achican defectos, porque la solidaridad contribuye enormemente a que uno se mate por ayudar al compañero en problemas, dentro o fuera de la cancha.

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GERMÁN DIORIO: CAUSA Y EFECTO

Buenos días a todos, hoy día de partido para muchos de vosotros y finalizamos el fin de semana, vamos con una publicación realizada por Germán Diorio psicólogo deportivo profesional, del que puedes ver alguna publicación en nuestra web 

CAUSA Y EFECTO

El deportista, sabemos, esconde una persona debajo del uniforme deportivo. Una persona que, aunque a muchos les cueste creerlo, influye de manera decisiva sobre el rendimiento del deportista en cuestión. Alguno pensará “obvio”, pero es casi una regla que, al ponernos los botines, las zapatillas o la ropa deportiva, muchas veces caigamos en el error de olvidar o no tener presente eso que, en frío, nos parece obvio: Somos personas, con una vida que va mas allá de lo estrictamente deportivo.
El tema es que, uno de los vicios más comunes en los deportistas de alta competencia es hacer girar TODA su vida en derredor de la actividad deportiva. El deportista viene programado con el chip de la carrera corta, y por ende entiende que debe vivirla intensamente, y si bien eso es en cierta forma así, en ninguna página del manual dice que hay que vivir solamente para el deporte.
Aprender a separar el profesional de la persona, especialmente en el aspecto emocional, es vital para que el profesional pueda rendir a pleno a partir de aprender esquivar o sortear de manera efectiva los momentos negativos que suelen venir de la mano de los resultados desfavorables o los contratiempos que suelen presentarse en las temporadas o competencias.
Es muy común encontrarnos con deportistas que sostienen que cuando juegan bien, todo fluye en su vida personal, en tanto que cuando deportivamente les va mal o no tan bien, todo su mundo relacional y si vida privada empiezan a sufrir trastornos de algún tipo.
El resultado manda, y el foco está tan puesto en el trabajo (deporte) que ese “cuando juego mal me va mal” se traslada a los entrenamientos, al punto que una mala practica suele tener como correlato una mala tarde en casa.
En términos de causa y efecto, a un mal entrenamiento le siguen momentos desagradables, porque en lugar ir a casa a buscar consuelo o un cambio de clima, el malhumor suele gobernarnos y ponernos ante la incómoda situación de pasarla mal, como si lo que buscáramos fuera una especie de autocastigo por el mal desempeño. Entonces nos pasamos el tiempo hasta la próxima practica / partidos sumidos en pensamientos negativos, comemos mal y descansamos peor, como si eso fuera a garantizarnos que al otro día vamos a rendir como deseamos.
¿Entonces? El problema pasa porque tenemos las polaridades / prioridades invertidas. No se trata de Juego Bien – Estoy Bien, sino de tratar de aprender a estar Bien en mi vida personal, para poder rendir bien en el deporte.
En términos matemáticos, un entrenamiento de 3, 4 o 5 horas no tendría que tener el poder de condicionarnos para el resto del día. Se trata de aprender a dar vuelta la pagina, despojarnos de las emociones negativas que nos dejó el mal momento (entrenamiento o partido) para luego buscar las razones que nos llevaron a rendir lejos de lo esperado, para así, con tranquilidad, generar estímulos que nos sirvan para provocar el cambio.
En términos mas profundos, gobernar nuestra vida mas allá de los resultados, en lugar de dejar que los resultados gobiernen nuestra vida.
Si jugué o me fue mal, es mucho mas saludable buscar en casa o mi vida personal, elementos que me permitan despejarme, limpiarme de las emociones negativas y cargarme con emociones positivas, para así poder descansar y reciclar la cabeza para ir a la próxima practica o partido en condiciones de rendir bien.
Por eso es tan importante evitar el “Vivo para Trabajar” que suele marcar la vida de los deportistas. Disfrutar de la vida mas allá del deporte es casi tan importante como cuidar el cuerpo o entrenarse, ya que si debajo del uniforme hay una persona, si esa persona está feliz, seguramente va a rendir mucho mejor que una que no lo está.
Se trata de cuidar tu vida personal y de relaciones para poder encontrar en ella el descanso necesario para reponer fuerzas cuando las cosas no salen. De allí que sea tan importante encontrar tus momentos de paz, diversión y crecimiento, más allá de lo estrictamente deportivo.

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GERMAN DIORIO: LA CORRECTA LECTURA DEL JUEGO

Buenas tardes a todos, un nuevo fin de semana en @lawebdelmister y vamos con un nuevo artículo de psicología deportiva, esta vez con una publicación de nuestro amigo Germán Diorio.

Germán Diorio es un psicólogo especialista en Deportes. Autor del libro “el psicólogo del club” y psicólogo de la plantilla profesional de Velez Sarsfield (fútbol) y Obras Sanitarias (baloncesto).

“LA CORRECTA LECTURA DEL JUEGO”

En la cancha siempre “está pasando algo”, pero si tu lectura de juego se empaña de emociones, la efectividad en la toma de decisiones peligra.

Dicho así hasta suena fácil, pero lo cierto es que no lo es tanto, ya que las emociones, en algo tan visceral como el deporte, siempre suelen estar a flor de piel listas para complicarnos la existencia.

La famosa “lectura de juego” se empaña de emociones cuando las cosas salen mal, porque las urgencias empiezan a jugarnos en contra subiendo los niveles de ansiedad o atentando contra nuestra autoestima dentro de la cancha. Pero también se empaña y confunde cuando las cosas salen bien, ya que tener los niveles de ego por las nubes suele ponernos al borde de esa sensación de “todo lo puedo” que se torna peligrosa cuando indirectamente contribuye a que nos olvidemos de los compañeros de ruta o de los riesgos que entraña el rival que tenemos delante. Creérsela es bueno, claro, pero como todo, siempre dentro de los límites aconsejables o manejables.

El tema es que, tratándose de personas, no hay una vara confiable para medir este tipo de cosas. Las emociones son algo muy personal, ya que todos las vivimos de manera diferente. Por eso, la clave, si es que hay una, es la autoexploración, mirar para adentro, conocerte, para aprender cómo hacer jugar a las emociones a tu favor, y no en tu contra durante un momento tan crucial como la competencia, y por qué no, el entrenamiento.

Un deportista / entrenador enojado suele tomar decisiones por despecho o caer en el capricho. Un deportista / entrenador asustado o presionado suele buscar su manotazo de ahogado en recetas preconcebidas buscando soluciones mágicas. Y, sabemos, que en la gran mayoría de los casos, ese tipo de decisiones basadas en una respuesta puramente emocional, no te llevan a buen puerto, o al menos no tienen una base sólida que pueda ser avalada por las estadísticas en cuanto a su efectividad.

El Equilibrio Emocional es clave para lograr una correcta Lectura de Juego, en la cancha, en el manejo del grupo… en la vida misma. Y ese tan mentado Equilibrio Emocional no se hereda, no viene por arte de magia ni depende exclusivamente de situaciones externas. Es propio, viene de adentro, y se puede manejar, construir y cuidar.

¿Por qué seguir dando ventaja cuando se puede buscar herramientas para rendir mejor?

@Germandiorio

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