JAVIER COBO @JAVICOGA LA TOMA DE DECISIONES EN EL ENTRENAMIENTO 25/04/18

Buenas tardes a todos, estamos acabando con nuestro mes de abril y con nuestras competiciones, pero en @lawebdelmister seguimos publicando siempre que podemos, hoy vamos con un artículo realizado por Javier Cobo en la web de Martí Perarnau

LA TOMA DE DECISIÓN EN EL ENTRENAMIENTO

Los entrenadores que trabajamos en el fútbol base vemos continuamente jugadores con capacidades técnicas o tácticas muy desarrolladas para su edad, pero ¿es igual de fácil encontrar jugadores que sepan decidir en cada situación cuál es la mejor de las opciones disponibles?

La clave del entrenamiento del fútbol base actual y en lo que mas tendríamos que hacer hincapié los entrenadores, dado que es lo que marcará la diferencia entre jugadores, desde etapas benjamines hasta juveniles, debería ser la toma de decisiones o, lo que es lo mismo, enseñar a los jugadores a encontrar soluciones a los problemas que les plantea el propio juego de la manera más rápida y eficaz posible, enseñar a los jugadores a entender el fútbol. No podemos olvidar que nuestro principal objetivo no debe ser ganar ligas, sino formar jugadores. Después se revertirá la situación y, si hemos conseguido formar y enseñar a decidir a los jugadores, llegarán esos resultados.

Si buscamos una definición de toma de decisiones, vemos que es el proceso mediante el cual se realiza una elección entre las opciones o formas para resolver diferentes situaciones utilizando el razonamiento y el pensamiento para ello.

Concretamente, en el fútbol tenemos ciertas variables que influyen en el proceso de toma de decisión, como pueden ser el espacio en el que nos encontremos (situación en el campo), el tiempo que tiene el jugador para decidir y llevar a cabo una acción, el balón, la posición de rivales y compañeros. Debido a todas estas variables podemos dividir el proceso de la toma de decisiones en una serie de fases inherentes a la toma de decisión:

  1. Observación: el jugador debe comprender en el menor tiempo posible la situación de cada una de las variables anteriormente vistas y tener claras las posibles alternativas que puede tomar para solucionar el problema que se le crea.
  2. Análisis: debe analizar las alternativas que se le plantean en función de las variables y qué ocurrirá en el caso de que decida tomar cada una de las opciones.
  3. Solución: el jugador decide cuál de las alternativas es la más adecuada en ese momento y para esa situación.
  4. Llevar a cabo la acción motora: es el momento de que tras haber observado, analizado y solucionado el problema, el jugador lleva a cabo la resolución que había decidido. Aquí entran en juego las capacidades técnico-tácticas del jugador.

Una vez que sabemos cómo es el proceso de la toma de decisiones es el momento de que lo pongamos en práctica en nuestros entrenamientos. Para ello no utilizaremos tareas analíticas ni acciones combinativas, puesto que estas no crean problemas que solucionar, sino que le convierten en un autómata.

Las tareas que más van a ayudar a nuestros jugadores a analizar situaciones o tomar decisiones son aquellas en las que haya mayor transferencia hacia el juego real y en la que los problemas que se les planteen sean, en su mayor medida, como los que se les plantearán en los partidos. Sabiendo todo esto las tareas que propongo son rondos, juegos de posición, posesiones, juegos en inferioridad o superioridad y partidos reducidos condicionados.

@JAVICOGA

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@ADRIANDOCAMPO ¡CÓMO ESTÁ EL FÚTBOL BASE! 14/03/18

Buenas tardes a todos, entramos en el Miércoles y lo hacemos de una forma especial, ya que publicamos un artículo que ha realizado Adrián Docampo en la web del gran Martí Perarnau @martiperarnau sobre el fútbol base de la actualidad

¡CÓMO ESTÁ EL FÚTBOL BASE!

¡Cómo está el fútbol base! En muchos casos ya ni siquiera se le llama fútbol de formación. Y es que hace tiempo que dejó de ser eso. Ya no se tiene en cuenta su verdadero objetivo: formar personas y jugadores. Parte de la culpa reside en los padres, incapaces de diferenciar el fútbol de competición, ese que ven por la televisión ondeando la bufanda de su equipo y donde priman los resultados (importa el qué, no el cómo), de los partidos de categorías de formación en que los valores de este deporte deberían estar por encima de todo, donde el fútbol es un juego. Muchos pretenden que sus hijos jueguen como sus ídolos y el equipo compita como el campeón de la Champions. Pero, ¿acaso le pedimos a niños de primaria que resuelvan problemas matemáticos como un ingeniero de la NASA? Entonces, ¿por qué no respetamos las etapas de aprendizaje en el fútbol

Otro rol importante lo desempeñan los directivos de los clubes que tratan la “cantera” como una forma de financiar los gastos que genera el primer equipo. Existe esa falsa idea de que el dinero empleado en estas categorías es dinero gastado, en vez de una inversión. Y no solo se escatima en gastos, sino también en tiempo ya que, como mucho, cada equipo dispone de 3 o 4 horas a la semana para entrenarse. Esto también conlleva que muchos padres inscriban a sus hijos en varios equipos simultáneamente, uno de fútbol y otro de fútbol sala, creando otro problema para el jugador ya que tendrá tres entrenadores que seguramente expliquen ideas opuestas: el entrenador de fútbol, el de fútbol sala y los padres.

No hay que restar importancia a esta última modalidad de entrenador porque su presencia no es fácil de obviar. Sobre todo para el hijo. Durante el partido, se le escucha gritar en cada acción, intentando teledirigir a su hijo para que haga exactamente lo que le dijo en el coche de camino al campo. A los cinco minutos se empezará a poner nervioso si el equipo aún no ha despejado el balón y se dedican a intentar asociarse entre ellos. Cuando finalmente despejan, se escucha el aplauso unánime de los padres. “¡Ahora, a correr!” Me da mucha pena que los padres no sean capaces de valorar si su hijo (y el equipo) hizo un buen partido o no por otro criterio distinto de los goles; que no sean capaces de apreciar un buen pase, un buen control, un buen desmarque o una buena toma de decisión.

El último factor influyente son los entrenadores que anteponen su ego, exigiendo resultados de los que poder hacer gala después. Importa el número de goles, victorias, trofeos… sin saber que lo que realmente cuenta es el número de jugadores que formas. Y cómo los formas. Como persona primero, como jugador después. No es de extrañar encontrarse con jugadores que solo piensan en su propio bien, queriendo ser el que meta todos los goles, al que aplaudan, dejando de lado el sentido de equipo. También aparecen jugadores (y personas) inseguras, educadas en la crítica continua y sin capacidad de ser autónomos, de poder tomar decisiones por sí mismos sin miedo al fracaso sabiendo que éste tan solo es otra forma de seguir aprendiendo.

La creatividad, el mayor acto de expresión de inteligencia, brilla por su ausencia ya que desde pequeños los movimientos del jugador fueron teledirigidos y cualquier intento de hacer algo diferente fue acompañado de un grito. Además, los entrenadores/educadores que de verdad desempeñan bien su función son a menudo caricaturizados, tratados de espantapájaros por no dirigir a los jugadores a gritos desde la banda durante un partido, justo en el momento en el que menos pueden (y menos deben) influir sobre las decisiones del jugador. Y es que la propia palabra lo dice: donde debe intervenir el entrenador es en los entrenamientos. Tras mi experiencia como jugador y ahora como formador, siempre me ha sorprendido que llegado el fin de semana, cuando te reencuentras con familiares y amigos con los que no tienes contacto durante la semana, la pregunta es siempre la misma: “¿Qué tal el fútbol? ¿Ganásteis? ¿Metiste algún gol?” No entiendo por qué nunca se le pregunta al jugador qué tal lo pasa en los entrenamientos, si está progresando, si se lleva bien con el resto de sus compañeros, si le divierte el juego… Pero bueno, si lo que quieren es saber qué tal está el fútbol; mal, muy mal. Como juego, por lo menos. Como negocio, seguramente mejor que nunca.

@adriandocampo

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PLAN DE HIDRATACIÓN DEL REAL MADRID 16/11/16

Buenas tardes a todos, vamos avanzando la semana y hoy desde @lawebdelmister volvemos a nuestras publicaciones con un artículo realizado por la especialista en nutrición Loles Vives  en la web de Martí Perarnau

PLAN DE HIDRATACIÓN DEL REAL MADRID

“¿Doctor mi orina tiene buen color?”

Es una pregunta que muy probablemente habrá formulado Cristiano Ronaldo en más de una ocasión desde su llegada al Real Madrid.

Si la respuesta es: “Parece zumo de manzana”, indicará que el crack portugués  ha seguido bien las pautas de hidratación marcadas por los servicios médicos de su club.

Durante el Congreso Nacional de Hidrología, celebrado el pasado noviembre en Madrid, el Dr. Luis Serratosa,  perteneciente al equipo médico del Real Madrid, explicó el Plan de Hidratación que siguen los jugadores blancos con el fin de preservar su rendimiento tanto en los entrenamientos como en los partidos.

Está demostrado que la deshidratación es un factor importante en el descenso del rendimiento deportivo.  Y es doblemente trascendental en deportes de larga duración, tal es el caso de un partido de fútbol. Durante los entrenamientos, por supuesto, es un aspecto que también adquiere una gran importancia, especialmente cuando hace calor y/o hay humedad.

La pérdida de líquidos por sudor durante los entrenamientos de los jugadores madridistas es de una media de 2 litros.

Se trata de una pérdida notable que debe remediarse, ya que basta que un deportista sufra una deshidratación de sólo un 2% de su peso corporal para que su capacidad aeróbica, su técnica y movimientos -sprints, saltos, driblings, remates…- se vean afectados. Todo ello incrementa también el riesgo de lesiones.

PLAN INDIVIDUALIZADO

Además de afectar  a las funciones motoras, los efectos de la deshidratación hacen mella igualmente en la actividad mental, influyendo de forma negativa en el rendimiento cognitivo: estado de concentración, toma de decisiones, agudeza visual…

En deportes colectivos como el fútbol, la falta de fluidez mental puede tener graves consecuencias si tenemos en cuenta que los jugadores muy a menudo deben decidir en milésimas de segundo hacía dónde chutar o a quién pasar el balón.

Para evitar llegar a semejante situación crítica, los responsables de velar por la salud del equipo blanco cuidan hasta el más mínimo detalle la hidratación de sus jugadores.

Así, por ejemplo, durante los viajes los jugadores tienen siempre bebidas disponibles en el autobús y el avión, donde a causa del aire acondicionado el riesgo de deshidratación es mayor.

Aunque existen unas normas generales, cada jugador sigue un plan individualizado en base a sus características debido a que el grado de sudoración y la pérdida de líquidos varían según cada persona, en función de su morfología, peso, adaptación al calor, predisposición genética, etc.

También cada jugador dispone de sus propias botellas, una medida que sirve para medir con exactitud la ingesta de líquido de cada uno y también para evitar posibles contagios.

CONTROL DE PESO Y COLOR DE LA ORINA

El color de la orina y el control del peso corporal son  los indicadores utilizados por  los médicos del Real Madrid para evaluar el estado de hidratación de sus jugadores.

Antes de los entrenamientos (o por la mañana) y una vez finalizada la sesión, cada jugador se pesa y mira el color de su orina. Se procede de la misma forma en los días de partido.

Si la orina no es oscura y tiene color amarillo claro o de zumo de manzana es un indicativo de que el jugador en cuestión está bien hidratado y le bastará con beber entre 400 y 600 ml de agua durante las horas previas al ejercicio.

Si, por el contrario, el color de la orina es muy oscuro indicará la existencia de cierto grado de deshidratación y se le pautará la ingesta de líquido conveniente para remediarla.

Después del ejercicio los jugadores vuelven a pesarse y su grado de hidratación se deduce calculando el peso perdido en función de la cantidad de líquido ingerido y el volumen eliminado por la orina. En base a ello se le da la cantidad de líquido adecuada para lograr la rehidratación y preservar su salud.

Con el fin de lograr una rápida rehidratación, resulta útil tomar algún snack salado (almendras, chips…) ya que su contenido en sodio ayuda a retener líquidos.

NORMAS GENERALES DEL REAL MADRID

  • Antes del entrenamiento o partido: Durante las 4 horas anteriores al esfuerzo, y con el fin de garantizar  una normohidratación de los jugadores, se les indica beber agua del orden de 5-7 ml/kg (entre 400 a 600 ml). Dicha ingesta, que no debe hacerse de golpe sino de forma repartida, puede realizarse también durante las dos horas previas de empezar a entrenar del orden de 3-5 ml/kg.
  • Durante los entrenamientos o partidos: Los jugadores beben 150 ml cada 20 minutos. En los entrenamientos es una pauta fácil de seguir y sirve para recuperarse y recibir instrucciones del equipo técnico. Durante los partidos, lo habitual es que beban o intenten beber durante las interrupciones por faltas, parones por lesiones u otras causas.
  • Durante los tiempos de descanso: Beben de 400 a 500 ml. El objetivo es que los futbolistas finalicen el partido con la menor pérdida de líquidos corporales posibles y contrarrestar las pérdidas por sudor.
  • Después de los entrenamientos o partidos: En el caso de producirse una pérdida de peso (se identifica mediante pesaje antes y después del esfuerzo), los jugadores beben un volumen igual a 1,2 o 1,5 veces del peso perdido.

TIPOS DE BEBIDA

Elegir entre agua o una bebida deportiva que contenga carbohidratos y electrolitos depende fundamentalmente de la duración y grado de intensidad del ejercicio. Cuando el tiempo de ejercicio se prolonga 1 hora o bien se realizan 45 minutos de cierta intensidad, lo habitual es que los jugadores del Real Madrid tomen bebidas deportivas que contengan 6-8 gr/100 ml de carbohidratos.

El agua puede resultar suficiente en sesiones de corta duración o cuando la intensidad no es muy elevada. No obstante, el hecho de recurrir a bebidas deportivas obedece también a que, al ser más apetecibles que el agua insípida, suponen una mayor motivación para que los deportistas beban adecuadamente.

LOLES VIVES @iloles

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EL CUERPO TÉCNICO, ESE GRAN DESCONOCIDO 05/10/16

Buenas tardes a todos, estamos a Miércoles, día de descanso deportivo, pero solo eso, porque en @lawebdelmister no paramos y hoy vamos con un artículo interesante que realiza Ricardo Zazo (@RichiZazo) en la web de Martí Perarnau sobre los cuerpo técnicos en los clubs.

EL CUERPO TÉCNICO, ESE GRAN DESCONOCIDO

El Barça de Pep, el Milan de Sacchi, el United de Ferguson… equipos que han hecho historia y que son reconocidos con el nombre de su entrenador. Pero esos entrenadores no han llegado allí solos; en ese viaje les ha acompañado un grupo humano que ha llevado la mochila junto a ellos.

Ser entrenador significa ser un sherpa. Aquel que conoce los misterios de la montaña y guía con su conocimiento a sus montañeros, los jugadores, para hollar cumbre. Pero para llegar hasta allí se necesitan muchas más personas.

El cuerpo técnico es el soporte vital de todo entrenador, la red de seguridad siempre fiable donde poder consultar dudas, reafirmar verdades o establecer vínculos. Ellos son los grandes olvidados en las conquistas triunfales de los equipos, pues su trabajo siempre está a la sombra del meritorio que se sienta en el banquillo.

El deporte, por si alguien no se ha dado cuenta todavía, es muy complejo. Ya no es solo el talento y la suerte, es el recorrido que debes hacer con más gente. Sinergias, empatías, delegaciones… demasiado que arriesgar si no se tiene el timing adecuado. Un poco rápido y te pasas, un segundo más lento y no llegas. Y quien te acompañe en ese viaje tendrá que estar seguro de ello.

Ser entrenador es ser un sherpa, pero también es portar el anillo como si fueras Frodo Bolsón. La soledad del entrenador es terriblemente amarga. La cabeza bulle al terminar los partidos, intentando buscar una explicación a lo que ha sucedido en el terreno de juego, qué se hizo bien, qué mal, dónde perdimos el partido. ¿Se enfocó bien? ¿Los jugadores lo entendieron? ¿Qué podemos hacer para mejorar? Y llega un momento en el que tu cabeza te pide un respiro.

Es verdad que los equipos profesionales cuentan con un buen staff técnico capaz de cubrir, aparentemente, todo el espectro necesario para el control de la situación, como si el barco -ingenuos- se pudiera llevar desde los remos ignorando el timón. Ojeadores, readaptadores físicos, jefes de prensa y tantas personas más al servicio de que los jugadores golpeen con una parte de su cuerpo, excepto la mano, una pelota que introducir en la red. Todo un trabajo que será valorado por ganar o perder.

Cuando uno decide emprender el camino de ser entrenador sabe que cada temporada es un Everest, no por los retos estadísticos que se va a encontrar en forma de clasificación o eliminatorias, sino porque va a necesitar muchas cosas y a mucha gente en su travesía. Y en eso el cuerpo técnico es esencial, pues son los porteadores quienes aportan el sustento al entrenador con sus pesquisas, sus datos, su reconocimiento del terreno en forma de seguimiento al rival o del propio equipo.

Pero el cuerpo técnico tiene una pieza indispensable: el segundo entrenador. Dicen que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer. Parafraseando, detrás de un gran entrenador siempre hay un gran segundo, y no es necesario que este tenga un papel relevante. En mi opinión, el segundo entrenador tiene un papel principal en su rol: aguantar al primer entrenador.

El segundo entrenador es el paño de lágrimas, el amigo confidente, el Pepito Grillo del entrenador, el siervo que grita: “Memento mori!” cuando se consiguen victorias, esa persona que hace de enlace en lo no cuantificable con el grupo, el que sabe qué decir y cómo, el que calla cuando debe, y sobre todo el que soporta todos los soliloquios del primer entrenador.

Ser segundo entrenador no es nada fácil, pues todo entrenador que se precie piensa que él está capacitado para ser primer entrenador. Aceptar un rol secundario no es algo que nuestro ego acepte a la primera, por lo tanto es importante que entienda su papel y, en especial, que entienda al primer entrenador… y que el primer entrenador le entienda a él. Dirección de equipos, liderazgo, motivación… todas esas cosas tienen que ir de la mano con el segundo entrenador; de lo contrario, su función será meramente testimonial.

Un consejo para los entrenadores que están empezando: deleguen en su cuerpo técnico, solo implicándoles de verdad conseguirán hollar la cumbre. Guíenles sin ordenar, permitan que se equivoquen, acepten que el grupo no les verá igual que a ustedes (ser primer entrenador es jugarte tu prestigio, mientras que el segundo entrenador puede tener una posición más cómoda) y verán que la calidad del entrenamiento irá en aumento una vez se establezcan los lazos definitivos.

Les contaré mi experiencia por si puede valer de ejemplo. Cuando empecé a entrenar, mi segundo entrenador no hablaba nada, recolectaba datos que yo no le pedía y así pensaba que ayudaba el equipo. Eso, sumado a que mi ego no me permitía pensar que alguien podía diferir en mi manera de ver el partido, terminaba con la sensación de que yo tenía un chofer que me llevaba al campo y poco más. Con el tiempo comenzó a hacer apreciaciones, pero yo seguía en mis trece, no quería que me hablara mientras se jugaba porque me desconcentraba. Al terminar esa temporada pensé en su evolución, desde un estadístico en el banquillo a alguien que quería ser proactivo. Y reflexioné en mi papel como primer entrenador: había hecho una lectura pésima de sus posibilidades y lo había infrautilizado asignando petos a los jugadores.  Decidí que eso no me pasaría en años venideros.

Así, cuando tuve la oportunidad de tener un segundo entrenador de nuevo, no dudé. Identifiqué qué problemas tenía en mi vestuario y busqué una persona adecuada para ello, que me conociera, que supiera de mi modo de ver el fútbol, pero sobre todo, que me dejara desahogarme con él. Así que se lo propuse a un excompañero de equipo, reacio en un primer momento, pero que aceptó (y sigue aceptando a día de hoy) emprender este viaje. Nuestra manera de ver el fútbol es muy distinta, pero nos conocemos bien, sabemos cómo complementarnos y en especial supeditamos todo a un bien mayor: nuestros jugadores. Nunca faltan nuestras discusiones sobre si hay que trabajar más el balón parado o no, si con este jugador hay que hacer una cosa u otra. Él aceptó el trato que le propuse. Varios partidos los hemos ganado gracias a él, que vio algo que yo no vi.

Hay una imagen que procuro no olvidar nunca y es a Pep Guardiola en Mallorca, de espaldas al campo, con las manos suplicantes hacia Tito Vilanova diciendo “¿qué hago?”. Intento recordar la importancia de todos los que deciden seguir a un entrenador.

Pero no solo el segundo entrenador es importante, también lo son los médicos, los fisioterapeutas, y muy especialmente en fútbol formativo, los delegados. En todos los equipos de fútbol formativo hay un padre que quiere ayudar y no sabe cómo, lo cual provoca tres cosas: quiere saber más de lo que necesita saber; simplemente lleva el agua y su aporte es testimonial: o encuentra el equilibrio perfecto entre entender al entrenador, a los jugadores y a los padres. Rara vez se da este último caso (por si alguien se lo pregunta, soy muy afortunado también con mi delegado) y siempre hay que tener cuidado con quien se postula para ayudar. No siempre los que hacen más ruido son la mejor elección.

Llegar hasta la falda del Everest es cosa de todos los porteadores de tu cuerpo técnico; establecer el campo base y dotar al equipo de todo lo necesario tiene como representante a tu delegado; pero cuando intentes superar el Escalón Hillary para encontrarte con la cima, solo tu segundo entrenador podrá seguirte. Cuando todo eso pase, la cima estará allí arriba esperando. Y tú, entrenador, no olvides nunca que eres el sherpa Tenzing Norgay y que los jugadores son Edmund Hillary.

@RichiZazo

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CUANDO LA FATIGA, TANTO FÍSICA COMO TÁCTICA, TIENE CONSECUENCIAS

Buenas noches a todos, aunque llevamos un tiempo deportivo de vacaciones entramos en verano y en @lawebdelmister os traemos una nueva publicación, en este caso la realizada por David Martínez (@davidmart88) en la web del escritor Martí Perarnau.

CUANDO LA FATIGA, TANTO FÍSICA COMO TÁCTICA TIENE CONSECUENCIAS

La relación entre la fatiga muscular y el ejercicio ha sido objeto de estudio en numerosas ocasiones e incluso en  investigaciones, pero aún seguimos desconociendo la etimología de la fatiga.

Es necesario partir de la idea de que la fatiga se va instaurando de forma progresiva desde prácticamente el inicio del esfuerzo, en este caso el comienzo de la pretemporada, en el mes de Julio. Llegando a  las fechas presentes de la temporada, la fatiga comienza a generar posibles consecuencias, tales como dificultades en la toma de decisiones adecuadas en el menor tiempo posible por la acumulación de alta concentración de acido láctico, que impide la irrigación adecuada de los músculos para generar la contracción muscular necesaria, emitida desde el sistema nervioso central.

Contextualizado el tema, la pregunta que nos formulamos es la siguiente: ¿Qué relación tienen la fatiga, el ácido láctico y demás componentes con el fútbol?

Ciertamente, mantienen una estrecha vinculación, en base a que un entrenador y su cuerpo técnico deben darse cuenta de la existencia de la posible fatiga físico-táctica a lo largo de las distintas etapas de la temporada.

Los indicadores en los que podemos apoyarnos pueden ser, entre otros y como más significativos, la atención y la concentración de los jugadores en cada una de las acciones del entrenamiento y del partido.

Podemos percatarnos de dicha situación en una sesión de entrenamiento, por ejemplo, en la que los jugadores no son capaces de realizar bien un ejercicio, no por falta de voluntad sino debido al cansancio mental-emocional-físico. En ese momento, el entrenador y el resto de cuerpo técnico tienen que tomar cartas en el asunto y obrar con cierta rapidez. La actitud del entrenador debe girar en torno a la idea de equilibrar las intensidades de la actividad.

La intensidad es fundamentalmente de concentración porque el juego implica, principalmente,  pensar; lo que hace necesario estar concentrado. Y exigir estar concentrado es exigir estar a un nivel elevado sobre el punto de vista de tener adquisición de aquello que es fundamental para nuestro juego, que es la forma en que nuestro entrenador quiere que el equipo juegue”. (Faria, R ( cit. Por Resende, N en 2002).

Por lo tanto, podemos concretar que la intensidad está directamente asociada a la concentración, siendo ésta más elevada cuanto mayor número de variables intervengan en las acciones.

Para Vitor Frade, “la intensidad solo es caracterizada cuando se asocia a concentración” y asegura que “puede ser mucho más intenso un ejercicio menos veloz, pero que implica una articulación determinada, porque exige más concentración”.

Dicha intensidad máxima debe acompañarnos a los entrenadores en cada una de las sesiones diarias y del trabajo semanal, porque debemos hacer las cosas de manera que tengamos éxito. Por lo tanto, cada jugador debería entrenar a intensidad máxima relativa, estando relacionada siempre con lo que cada futbolista tiene que hacer, justificando así el nexo de unión existente entre el entrenamiento de intensidad máxima y la dimensión táctica del juego, que a su vez está relacionada con la dimensión técnica, psicológica y cognitiva.

Si como entrenadores o miembros del cuerpo técnico no somos capaces de controlar dichas variables, el grupo puede caer en la rutina, generando unos resultados negativos en cuanto a comportamiento del jugador ante el entrenamiento, motivado por la pérdida de motivación, concentración y aplicación de las variables, disminuyendo el rendimiento global.

En definitiva, “más vale prevenir que corregir”, para adquirir cierta eficacia y calidad en los entrenamientos y periodo competitivo.

@Davidmart88

 

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