@PATRI_PSICOLOGA SI EL TALENTO NO DESAPARECE ¿ENTONCES QUÉ? 24/02/18

Buenos días a todos y feliz fin de semana, hace tiempo que no hacemos publicaciones sobre psicología deportiva, es por eso que hoy vamos con un nuevo artículo realizado por la psicóloga PATRICIA RAMÍREZ (@Patri_psicologa) en el blog que tiene en el periódico Marca http://www.marca.com/blogs/entrenate-para-la-vida/

SI EL TALENTO NO DESAPARECE ¿ENTONCES QUÉ?

El principal motivo por el que un deportista me pide trabajar con él, es por su falta de confianza. Esta viene acompañada de los malos resultados y de las malas sensaciones. Cuando un jugador pierde la confianza, arrastra otras variables psicológicas como la motivación, la capacidad de disfrutar y hasta el esfuerzo. Porque, ¿quién quiere esforzarse para no tener premio? Hay momentos en los que por mucho que invierta, no llega el premio. Pero sí llega la desesperación, la  incomprensión y la frustración.

Cada jugador del Madrid está ahí porque tiene un talento indiscutible, como casi todos los jugadores de primera división, y el talento no se deja de tener. Se nace con él o no se nace. Un jugador que atraviesa una mala racha tiende a dudar de su juego, y con ello, de su capacidad para resolver la situación y hacer lo que mejor sabe. Cuando dudas del talento, desvías la atención al lugar equivocado y te centras en la negatividad. Quien nace con talento nace con la habilidad para realizar algo de forma extraordinaria, por encima de lo esperado. Es genético. Nadie deja algún día de cantar bien si nace cantando bien.

Entonces, si no es el talento, ¿qué explica esta situación? Desde la psicología, se puede achacar las malas rachas por medio de muchas variables. Empezando porque el fútbol es una actividad irregular, en la que es imposible, a pesar de que afición y club lo pretendan,  ser cada año el mejor. Cuando entras en bucle, jugadores y técnicos dedican mucho tiempo a analizar el error, temen seguir errando, el fracaso se convierte en una obsesión y casi que se reza antes de entrar a jugar para no repetir lo mismo que el partido anterior. Desde la psicología, este es el gran error: poner el foco de atención en lo que no funciona. Solo genera desconfianza, inseguridad, bloqueo y ansiedad.

Ese foco de atención en lo negativo, en el futuro incierto o en el miedo a no ser capaces de reaccionar, debilita la confianza, la claridad de ideas, poder tomar decisiones sin presión y hasta el carácter. Uno se vuelve irascible, está a la defensiva y en muchos casos enfrenta a los compañeros. El foco de atención en el error y en el miedo es un cáncer.

Así que no se trata de analizar en profundidad qué está ocurriendo, sino qué queremos que ocurra y cuáles son los recursos individuales y de equipo para que eso ocurra. Cuanto mayor es el miedo y la inseguridad, más necesidad existe de buscar puntos de seguridad y anclaje. Y estos están en lo fácil, en lo que cada uno saber hacer bien, en la confianza, en recordar talentos concretos, en tener las ideas claras de lo que se espera de cada uno y del equipo, en fomentar la empatía y el apoyo y en analizar cómo se ha logrado el éxito anteriormente.

Parezca algo obvio para jugadores estelares. Pero hasta ellos son humanos y necesitan un refresco y ejercicios sencillos que les devuelva la atención al éxito y a lo seguro.

@patri_psicologa

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PATRICIA RAMÍREZ (@PATRI_PSICOLOGA) SÍ SOY CAPAZ Y TU TAMBIÉN 03/05/17

Buenas tardes a todos, seguimos con nuestras publicaciones del mes de Mayo y hoy, como venimos haciéndolo en los Miércoles anteriores, desde @lawebdelmister os traemos una publicación realizada por la psicóloga deportiva Patricia Ramírez  para la web el blog sportlife

SÍ SOY CAPAZ Y TÚ TAMBIÉN

 Dijo Henry Ford, entre otras frases lapidarias, “tanto si crees que puedes, como si no, tienes razón”. Y es que entre lo que dices que eres capaz y lo que eres capaz hay una relación directa. Cuando te hablas con duda, tu mente no tiene claro qué es lo que tiene que hacer. Nuestra mente necesita mensajes claros, cortos, dirigidos a la meta y centrados en lo que tienes que conseguir. La duda debilita y con ello el cerebro deja de emplearse a fondo para conseguir algo, que en un principio, tú estás sugiriendo que no es seguro.

“No sé si estoy preparado”, “es que no me encuentro fino”, “me observo constantemente porque no lo tengo claro”. Incluso siendo reales estos mensajes, el no verte fino, no verte preparado, puestos a competir, no necesitas verbalizarlos. Si no te ves preparado tienes dos opciones, competir o no competir, hacer el examen o no hacerlo, pedirle a la persona que te gusta salir o no pedírselo. Pero si vas, ve. Con seguridad.

La mente necesita que no des pie a la confusión. Cuando el cerebro te ve preparado en la meta de salida pero con tu menta en las Antípodas, no tiene claro si estás preparado para competir, si es seguro hacerlo o qué. Por lo tanto correrá o competirá con indecisión, estando pendiente de lo que puede fallar, de lo que te puede doler, de los distractores. Al fin y al cabo tú no le has dado la orden de aquello de lo que tiene que estar pendiente. Nuestra mente busca protegernos, y competir con inseguridad puede ser síntoma de que algo no está bien y por ello impedirá que estés al cien por cien o que hagas un sobresfuerzo.

Los mensajes y las autoafirmaciones son poderosos. Están directamente relacionados con nuestra forma de sentir y actuar. Si quieres una ejecución segura, háblate con seguridad y rotundidad, sin dejar lugar a la duda.
Además de lo que te digas a ti mismo:

1. Trata de entrenar en algún momento en condiciones similares a las que vas a competir.

2. Todo lo controlable, bajo control. No dejes nada de lo que dependa de ti a la improvisación.

3. Anticípate. No se trata de pensar en dificultades, sino en cómo solucionar los posibles problemas que puedan surgir.

4. Deja de rumiar o pensar en lo que puede fallar. Ocupa tu mente por el contrario con todo lo que tiene que salir bien.

5. Visualiza la competición en el mejor de los escenarios siempre desde el punto de vista de lo que tú controlas.

6. Actúa con determinación: gestos seguros, movimientos firmes, cabeza alta, céntrate en aquello que requiera tu atención. Tu comunicación no verbal y propiocepción son importantes.

7. Si no es ahora, ¿cuándo? Ahora es el momento de salir, de darlo todo, incluso ahora es el momento de fallar y aprender de ese error. Ahora es el momento en el que puedes ponerte a prueba, aunque no obtengas el éxito que deseas. Ahora significa una oportunidad que tienes que aprovechar. Te centras en la oportunidad no en lo que tienes que conseguir al final. Eso ya llegará, ahora o mañana.

8. Si no confías tú en ti, ¿quién lo hará? Tú vales este momento, aunque sea por el tiempo que le llevas dedicado. No vales el premio, vales la oportunidad, el deseo de hacerlo, la preparación, tu entusiasmo…

9. Disfruta del momento, de la carrera, de todo lo que rodea, en definitiva, del camino.

10. Recuerda las cuatros Des: deseo, determinación, decisión y disciplina. Las necesitas para tener éxito en tu competición. Éxito no es ganar, éxito es disfrutar de la oportunidad de competir y de dar lo mejor de ti.

Igual que decía un anuncio que la potencia sin control no era posible, lo mismo te digo de la mente. Por mucho que te hables en términos determinantes y seguros, si no has entrenado, si no tienes la técnica, si no estás bien preparado, es absurdo querer que tu mente haga lo que tu cuerpo no se puede permitir.

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PATRICIA RAMÍREZ (@PATRI_PSICOLOGA): Si eres un líder, practica agradecimiento 22/03/17

Buenos días a todos, vamos avanzando la semana y con ella las publicaciones. Hoy en @lawebdelmister vamos con una nueva publicación de la psicóloga deportiva Patricia Ramírez (@Patri_psicologa) que la semana anterior realizaba en su página web http://www.patriciaramirezloeffler.com

SI ERES UN LÍDER PRACTICA AGRADECIMIENTO

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El agradecimiento es un acto generoso a través del que reconocemos cualidades, acciones, gestos, bondades, talentos o momentos a las personas que tenemos alrededor. El agradecimiento también es una forma o estilo de vida en la que uno practica dar las gracias por todo aquello que le ofrece la vida. Se puede agradecer desde el trato amable que el funcionario de correos tuvo contigo hasta la cena apetitosa que te ha preparado tu madre.

Ser agradecidos entre nosotros forma parte de relacionarse de forma amable y educada con los demás. Pero si eres líder, todavía es un rasgo que se valora mucho más. Cuando trabajas bajo el paraguas de un líder agradecido, no tienes un jefe, tienes una persona humana que si fija en qué haces bien para darle valor.

Cada vez que practicas el agradecimiento, como mínimo, alguien, se siente bien. Ser agradecido tiene muchas ventajas:

  • Fortalece los lazos emocionales. La persona objeto de tu elogio se siente valorada, querida o apreciada.
  • Mejora la autoestima y la confianza. Un reconocimiento, unas gracias, una atención personalizada permite que la persona sepa que está realizando de forma correcta su actividad. Le permite saber que eso es lo que se espera de ella, que su trabajo es útil y que suma. Saber que estamos desempeñándonos de manera eficaz nos hace sentir seguros y confiados.
  • Permite que las malas noticias se encajen mejor. Cuando estás acostumbrado como trabajador, como hijo o alumno a recibir elogios sinceros y ser reconocido por aquello que eres y aportas, cuando tu líder te formula una crítica, la encajas. Entiendes que es justo que te corrijan algo, igual que entiendes que es merecido el reconocimiento que recibes en otras ocasiones.
  • Dispara el sentimiento de pertenencia. Cuando alguien te hace sentir bien te gusta formar parte de ese alguien, de ese equipo o de esa empresa. Sentirte bien tratado, respetado y reconocido es una enorme fuente de bienestar.
  • Te sentirás mejor contigo mismo. La cara de quien recibe el elogio o tu agradecimiento hará que te sientas pletórico. Cada vez que hacemos algo bueno por los demás, repercute inmediatamente en nosotros.
  • Cambia tu foco de atención. Una persona que habitualmente da las gracias a los demás, en la forma que sea, es una persona que está atenta a las cosas positivas de la vida de otros.

No todos los agradecimientos tienen el mismo valor. Se siente claramente cuando alguien te está agradeciendo algo de forma sincera y honesta a cuando te lo dice como puro trámite. Por ello hay que ser muy cuidadoso con las formas y el contenido, porque lo que tendría que ser un momento de bienestar puede convertirse en un momento hipócrita que la persona no valore.

Para agradecer de forma sincera puedes:

  1. Mirar a la persona a los ojos, es decir, dirigirte hacia ella. Tu cara, tu mirada y tu cuerpo. La persona que recibe el elogio tiene que notar que tu atención está en ella. No vale dar las gracias y valorar algo de alguien mientras contestas los mensajes del móvil. Se podría interpretar que no es sincero o que te da vergüenza decirlo.
  2. Sonríe. Así conseguirás que la persona se sienta a gusto. Una sonrisa indica que tú, como padre, entrenador, maestro o líder, también lo estás.
  3. Sé concreto con tu elogio o agradecimiento. No hagas comentarios generales que puedan encajar con cualquier persona “eres muy grande, qué bien trabajas”. Este elogio, a pesar de ser un elogio positivo, no es algo personalizado. Es como regalar una tarjeta regalo del Corte Inglés. Simpe hace ilusión que te hagan un regalo, pero si es uno en el que sabes que han pensado en ti, todavía te emociona más. Un elogio concreto puede ser: “el informe estaba redactado realmente bien. Me encanta como has argumentado cada idea, tan fácil y clara que creo que todo el mundo lo entenderá perfectamente” o “me siento orgullosa de tu sobresaliente y de cómo te organizas para estudiar cada tarde. Te has convertido en una persona muy responsable con tus deberes”.
  4. “Gracias”, a veces basta con un simple “gracias”.Muchas veces, debido a la complicidad que existe entre dos personas, un simple “gracias con contacto ocular” es suficiente para el que el otro sepa lo agradecido que estás.
  5. Deja notas o ten pequeños detalles. Las palabras son maravillosas, pero un post-it con un “gracias” es una gran sorpresa para quien se lo encuentra.

Ser agradecido permite focalizar en todo lo atractivo, bonito y especial de las personas y de la vida, y se aprende a dar valor a lo que tenemos alrededor. Practicar la gratitud con uno mismo es maravilloso, pero hacerlo con los demás es un nivel superior.

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PATRICIA RAMÍREZ (@PATRI_PSICOLOGA): GESTIÓN DEL FRACASO 15/03/17

Buenas tardes a todos, con nuestra semana de entrenamiento ya comenzada, hoy Miércoles vamos a hacer una excepción respecto a las anteriores y os traemos una nueva publicación realizada por la psicóloga deportiva Patricia Ramírez (@Patri_psicologa)  en el periódico deportivo Marca

GESTIÓN DEL FRACASO

La racha de la Unión Deportiva no está siendo positiva. Además, viendo el último partido, uno podría decir que merecía mucho más de lo que obtuvo. Escuché a Jesé en unas declaraciones en televisión, en las que me pareció oír que cuando no lograba su objetivo, que cuando no hacía gol, terminaba por no dormir y darle muchas vueltas a la cabeza. Y en seguida pensé en lo mal que las personas encajamos, analizamos y gestionamos el error y el fracaso.

Alrededor de los 6 años, los niños empiezan a relacionar ideas. Esta capacidad nos permite ponernos a salvo en algunas ocasiones, como cuando interpretamos que una situación es realmente peligrosa y así decidimos huir o luchar. Pero muchas veces relacionamos situaciones cotidianas, propias de nuestra profesión, con amenazas no reales, es decir, amenazas que no ponen en peligro nuestra vida. Cuando interpretamos así, nuestro cuerpo y nuestra mente reaccionan como si de verdad estuvieran en peligro de muerte, desencadenando la respuesta de ansiedad y medio: se altera el ritmo de respiración, suben las pulsaciones, se dispara el cortisol y la adrenalina, se tensan los músculos, sudamos más, palidecemos, se bloquea el pensamiento y nos quedamos en estado de vigilia. La dificultad para dormir es fruto de que la mente sabe que no puede quedarse dormida porque supondría exponerse a la fiera y morir.

Lo interesante del asunto es que no hacer gol o perder un partido no es un peligro real. La situación no requiere que se desencadene esta respuesta. No es efectiva. La ansiedad limita la capacidad mental y física, desde tomar decisiones y pensar con creatividad hasta ejecutar una jugada con soltura y fluidez.

El error lleva, ineficazmente, a rumiar la idea una y otra vez, queriendo buscar soluciones que no aparecen. Esa búsqueda de soluciones se convierte en algo obsesivo. Analizar en exceso da la sensación de control, de responsabilidad o de aprendizaje. Pero no es así. ¿Por qué? Porque el error forma parte del jugador, del partido y de la vida. El error es evolución. El error, simplemente sucede. Al error se le invita, se le acepta, y se le olvida. Sin más. Lo único que podemos plantearnos respecto a un error es la siguiente pregunta: ¿cómo podría hacer esta jugada, este pase, este golpeo de forma distinta la próxima vez? Nada más. Todos los juicios de valor asociados al error, del tipo “me traen al equipo y fíjate el rendimiento que estoy dando, nada” o pensar en las consecuencias futuras y desastrosas de no seguir marcando, solo provocarán un nivel de tensión y ansiedad que bloquean al jugador, que le impiden disfrutar de su juego y que le llevan a estar centrado en no volver a equivocarse en lugar de estar atento a su éxito.

Minimizar el fracaso es una conducta responsable e inteligente. Permite que nuestras emociones estén a salvo para seguir jugando con seguridad y confianza. El error, sucede.

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PATRICIA RAMÍREZ @patri_psicologa: UN CESE ES UN CAMBIO, Y UN CAMBIO, OTRA DINÁMICA 07/01/17

Buenas tardes a todos, ya estamos en fin de semana y se vienen las diferentes competiciones ligueras y nosotros vamos con una nueva publicación de la psicóloga deportiva Patricia Ramírez en el periódico Marca

UN CESE ES UN CAMBIO, Y UN CAMBIO, OTRA DINÁMICA

Cuando los resultados no acompañan a un equipo y no se están alcanzando los objetivos para la temporada, la medida más frecuente suele ser el cambio de entrenador. Las derrotas conllevan un estado emocional negativo, que se define por la inseguridad, dudas en los jugadores en cuanto a lo que tienen que decidir y hacer en el campo, estar más pendiente de lo que puede fracasar que de lo que se hace bien, pérdida de credibilidad en quien dirige, emociones como la apatía, frustración y rabia.

Incluso mal ambiente en el vestuario debido a la ansiedad de la situación, que lleva equivocadamente a la búsqueda de culpables.El fútbol es un deporte en el que intervienen muchas variables.

Algunas de ellas están bajo control, como elegir el estilo de juego, la comunicación del entrenador, la decisión sobre qué jugadores son titulares o la intensidad con la que se entregan en los partidos. Pero otras variables no dependen del buen o mal hacer del equipo y de quién lo dirige, como la calidad del rival o la fortuna.

No siempre es el entrenador la causa del mal momento por el que atraviesa el equipo, pero sí es cierto que los cambios pueden cambiar la dinámica y con ello, la motivación. Un entrenador nuevo genera en el equipo:

  • Atención por parte de todos los jugadores. Hay un discurso nuevo, otra idea de juego, otro liderazgo, y la lucha por ser un jugador importante. Lo nuevo es atractivo y despierta motivación.
  • Esperanza. Los malos resultados nos llevan a desconfiar de lo que se está haciendo y la mala racha, a pensar que no se están haciendo bien las cosas. La llegada de un nuevo entrenador trae otra dinámica de trabajo y eso genera entusiasmo
  • Romper con el pasado y empezar de nuevo, motiva. Otro entrenador, otro momento y otra oportunidad. Una ruptura simboliza el inicio de algo, como cuando te planteas los objetivos al principio de temporada. Vuelves a fantasear, a recordar el objetivo y creer que todo es posible

Para ayudar a que el cambio fluya, como miembro del equipo, puedes mostrarte asequible, compartir información que pueda ayudar a la consecución del objetivo grupal y facilitar el trabajo a los que entran. No critiques al entrenador cesado, no verbalices lo mal que está todo ni transmitas desánimos a quien viene con toda la ilusión de dar la vuelta a la situación. Se trata de sumar entre todos, no de juzgar las decisiones del club.

Y como Dirección Deportiva, elige a un buen técnico, pero sobre todo, a un buen gestor de personas. Alguien que desee ser un Pigmalión para sacar lo mejor de los jugadores.

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PATRICIA RAMÍREZ: SABER ESPERAR 21/12/16

Buenas tardes a todos, casi entramos en mitad de semana y lo hacemos con una gran publicación realizada por la psicóloga deportiva Patricia Ramírez realizada la pasada semana en el periódico deportivo Marca

SABER ESPERAR

Dijo Arthur Schnitzier, médico y dramaturgo austriaco, que “estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida”. En el fútbol, como en muchas situaciones de nuestra vida, tenemos que aprender a esperar. Esperar en fútbol significa tener paciencia a la par que sigues entrenando como si fueras a jugar el fin de semana. Con la misma ilusión, con los mismos valores, con el mismo objetivo. Porque el momento para uno no llega siempre cuando uno se lo merece, sino cuando te brindan la oportunidad o cuando la situación te facilita.

Son muchos los jugadores que merecen un puesto titular, pero no hay sitio para todos. Son muchos los que trabajan a la sombra, con el mismo esfuerzo, compromiso, intensidad y generosidad que los que suelen jugar, pero no hay sitio para todos. Muchos a los que por una circunstancia u otra no les llega su momento. En ésas, sólo cabe saber esperar. Miguel Angel Moyá ha sabido esperar, como siempre, desde la prudencia, el trabajo y la elegancia de su forma de ser. Moyá es un señor, como persona y como jugador. Es compañero, paciente, atento, trabajador, humilde y un portero de bandera.

Cuando una decisión no depende de ti, cuando con tu trabajo no es suficiente, puedes llegar a sentir frustración y desmotivarte. La pregunta que muchos se formulan es “¿qué más tengo que hacer?” Y es que en estas situaciones no se trata de más, sino de otras variables que no controlas: decisiones técnicas, el estilo de juego del entrenador, sus preferencias, lo que a él le da seguridad, lesionarte y que otro ocupe tu lugar de forma brillante… Lo mismo ocurre a quien compite por un puesto de trabajo en un proceso de selección. Puedes ser un candidato bueno, muy bueno, pero puede que otro sea el elegido. Y así, en cientos de situaciones en la vida. La vida tiene su punto de destino, su punto de azar y otra gran parte de lo que nosotros trabajamos y las oportunidades que creamos. Así que lo más sano en esta situación es seguir creando oportunidades y estar preparado para aprovechar la ocasión. Porque llegado el momento tienes que estar metido, ser competitivo y estar a la altura para no dejar escapar tu momento. El éxito está en no desanimarse, mantener la esperanza y saber que cualquier momento puede ser el tuyo.

En estas situaciones seguir motivado depende de recordar a diario tu objetivo, tener claro qué necesitas seguir trabajando para estar preparado, tener esperanza, no actuar con victimismo pensando que la vida no está siendo justa contigo, disfrutar del momento y de los aprendizajes que obtienes cada día y mantenerte positivo.

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PATRICIA RAMÍREZ: TENER UN FRACASO EN UN PROYECTO NO SIGNIFICA FRACASAR COMO PERSONA 03/12/16

Buenos días a todos, entramos en el primer fin de semana del mes de Diciembre y lo hacemos con una publicación realizada por la psicóloga Patricia Ramírez en el periódico El país y aplicable tanto al ámbito deportivo como personal.

TENER UN FRACASO EN UN PROYECTO NO SIGNIFICA FRACASAR COMO PERSONA.

“TUS DERROTAS NO TE DEFINEN, TE DEFINE EL VALOR CON EL QUE TE VUELVES A LEVANTAR”

El éxito, tal y como lo entendemos, está sobrevalorado. Todo el mundo busca las claves del éxito: tener poder, dinero, relevancia, “me gustas”, ser bello, joven y delgado, tener una profesión de la que sentirse orgulloso, hacer deporte y algunas exigencias más.

Pero no hay gloria sin pérdida. Y tenemos miedo a perder. No a perder un partido o una competición, que también, sino a perder la pareja, el trabajo, la salud, la racha, el control. Nos aferramos a lo tangible e intangible como si nuestro valor dependiera de lo que poseemos. Lo que poseemos no nos identifica. Es importante diferenciar entre lo que tenemos y lo que somos. Si lo que tienes te define, será doloroso perderlo. Si consigues sentirte y “ser” a pesar de tus pérdidas, entonces podrás andar ligero de equipaje sin tener complejos, sin machacar tu autoestima, sin que te resientas, frustres o sufras.

Uno de los motivos por el que nos dan miedo las pérdidas es porque nos da estabilidad y seguridad lo que nos rodea. Pero qué fue primero, ¿el huevo o la gallina? Cuando tienes un sueño como es tener una pareja, tener hijos, un trabajo estable, vivir cerca de tus padres porque adoras la familia; cuando creces ya con esas exigencias o creencias de que son ellas las que te darán la felicidad, cuando las pierdes, también pierdes la emoción que te generaban: seguridad. Entonces, ¿es bueno soñar, tener expectativas, deseos, luchar por el proyecto de vida que deseamos? Sí, por supuesto. Tener ese proyecto de vida genera motivación, permite enfocarnos en nuestras prioridades, alejarnos de lo que resta y vivir una vida en coherencia con nuestros valores y con lo que deseamos. Pero lo ideal sería vivir y enfocarnos en ese proyecto con flexibilidad y sin miedo a estropearlo o perderlo. Porque los proyectos son eso, solo proyectos. Son sustituibles, modificables, eliminables, incluso, perdibles. Y tú sigues siendo maravilloso tal y como eres, con tu proyecto perdido o con tu proyecto logrado. Porque tus derrotas no te define. Lo que te define es el valor con el que te vuelves a levantar, el valor con el que vuelves a ilusionarte con una nueva meta, la creencia de que serás capaz, de que es posible tener segundas, terceras y muchas oportunidades más. Es posible tener un fracaso en un proyecto pero no significa fracasar como persona.

“NO TENGAS MIEDO A LAS PÉRDIDAS, SIGUES SIENDO MARAVILLOSO TAL Y COMO ERES… CON TU PROYECTO PERDIDO O CON TU PROYECTO LOGRADO”

Tenemos que conseguir que tú seas tu pilar, tu seguridad, lo que te da estabilidad. De esta manera podrás perder a tu pareja, podrás dejarla ir si no te ama sin sentir que no eres merecedor de amor y que nadie te querrá nunca más; podrás perder un trabajo sin que interpretes que eres un mal profesional y que ahora quién te va a contratar; podrás perder un amigo sin rumiar en qué te has equivocado tú como si fueras el único responsable de esa pérdida de amistad; tu hijo podrá suspender un examen sin que te sientas mal padre o mala madre por no haberle hecho los deberes y asumir las responsabilidades que tenía que haber asumido él. Podrás vivir ligero de juicios de valor y prejuicios que condicionan la imagen que tienes de ti y el valor que te das. Eres valioso. Repite conmigo “tengo valor, soy una persona valiosa, por ser como soy, no por tener lo que tengo”.

Para trabajar las pérdidas puedes empezar a:

Perder o desprenderte de cosas, ideas, manías, personas. ¿Cuántas cosas acumulas por miedo a la nostalgia, a si lo necesitas el año que viene, al “por si acaso”? Puedes desprenderte de ropa que otra persona le dará un uso mejor, de cosas que te sobran y ocupan espacio, de personas que te dañan y a las que sigues el juego por miedo a no decepcionar. Elige una lista de 10 pérdidas y empieza mañana mismo. Acompaña cada pérdida con “no te necesito, mi vida sin ti, tiene sentido”.

Hablar de tus fracasos sin justificarte. Las personas que se sienten seguras son capaces de hablar de sus derrotas y fracasos sin tener que razonarlos. Simplemente, suceden. Los fracasos suceden. Podemos sacar conclusiones y aprendizajes, pero no podemos sufrirlos más allá de lo razonable. Llama a alguien, habla con tus hijos, pareja, familia y cuéntales de forma graciosa, con desparpajo y descaro, ese fracaso del que te avergüenzas. “¿Sabes que tardé 4 convocatorias en sacarme el carné de conducir teórico? Sí, sí, con toda mi parsimonia.”

Trabajar tu interior. ¿Qué te hace valiosa como persona? ¿Será tu honestidad, tu integridad, tu entrega en la amistad, tu valor para tomar decisiones, tu amabilidad y servicialidad, tu serenidad, tu paciencia? Trata cada día de apuntar en un diario un valor que te hace grande, piensa en situaciones en las que te has comportado así, cómo han reaccionado los demás, a qué te ha llevado. Recréate en tus virtudes y no en tus posesiones.

Aprender a vivir con menos. Trata de vivir con la filosofía del consumo responsable. ¿De verdad que necesitas ese nuevo jersey, esa laca de uñas, ese reloj? Hoy en día hay tantas baratijas que compramos sin pensar, total, son 3 €, no es dinero. Pero al final terminamos gastando y sintiéndonos bien momentáneamente con esa nueva adquisición. Trata de invertir esos tres euros en un café con una buena amiga y recréate en la experiencia.

Ya verás qué sensación de libertad da no tener que comprar, no tener que identificarte con una marca, no tener que fingir para ser algo a través de lo que tienes

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PATRICIA RAMÍREZ: DESAFORTUNADA IMPACIENCIA 26/11/16

Buenos días a todos, ya estamos a fin de semana y como tal, volvemos a nuestras respectivas competiciones, desde @lawebdelmister os traemos un artículo que creemos interesante por las fechas en las que estamos y la “impaciencia” de muchos clubs, que la prestigiosa psicóloga deportiva Patricia Ramírez publicó en el periódico Marca

DESAFORTUNADA IMPACIENCIA

Juguemos: si la paciencia es la madre de la ciencia, ¿la impaciencia es…? La impaciencia es la conducta con la que muchos clubs toman decisiones bajo el nerviosismo y la visión subjetiva que dan los resultados. La impaciencia se traduce en ansiedad y lleva a precipitarse.

La falta de paciencia reina en el mundo del fútbol, en el que tras unos partidos en los que no se alcanzan los resultados, se cesa al entrenador. No es que la culpa sea del entrenador, es que cuando no hay un proyecto a largo plazo, cuando la crítica y la afición protestan, entonces desaparecen la templanza, las ideas, el análisis de qué está pasando, el mirar dentro a ver en qué se están equivocando, y dado que la única variable que puede ejecutarse en ese momento es la cabeza del entrenador, cortémosela.

Todos los que hemos trabajado dentro de un equipo jugamos con estas reglas. Sabemos desde el principio, que en el momento en el que encadenas una secuencia de malos resultados, el cuerpo técnico empieza a estar en el centro de la diana. Y esto, tiene sus consecuencias. Paco Jémez tardó “cerocoma” en vaticinar que su puesto corría peligro. En estas condiciones, las suyas y las de cualquier profesional en su puesto, nadie trabaja tranquilo.

Así que la impaciencia es un obstáculo para poder pensar y alcanzar los resultados:

1. Una de sus consecuencias es que dejas de pensar con claridad. El entrenador y sus personas de confianza son conoceros de las consecuencias de la presión y la idea de perder se convierte en una obsesión. Terminas por pensar más en cómo evitar el error que en cómo ser valiente para afrontar el éxito.

2. Los jugadores también sufren la impaciencia. Aprecien, confíen o les guste o no su entrenador, saben que si sigue la racha de malos resultados, llegará un cambio. Algunos pierden la motivación y dejan de implicarse esperando el momento del cambio. Los más comprometidos siguen tirando y pidiendo ayuda al grupo, los que no juegan se descuelgan del todo, y el grupo sufre aún más la situación de incertidumbre.

3. Como entrenador, empiezas a desconfiar de tu propio proyecto. La idea de evitar el error lleva al entrenador en algunos casos a dudar de su propio sistema de juego, de la calidad de los jugadores que tiene y con ello su atención se centra en que nada funciona y la negatividad del momento impide ver todo lo que sí está ligado al éxito. La visión en túnel se trasforma en negatividad y al final termina cumpliéndose la profecía autocumplida. Y es que sucede lo que tanto temías.

Si la paciencia es la madre de la ciencia, la impaciencia es la madre del caos, del desorden, de la imprudencia y de la falta de credibilidad y perseverancia con un proyecto. Y donde falta seguridad, también fallan los resultados.

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PATRICIA RAMÍREZ: QUE LAS LESIONES ME RESPETEN 19/11/16

Buenas tardes a todos, estamos en fin de semana y ya que la semana anterior no pudimos publicar a los largo del fin de semana hoy volvemos con una publicación realizada por la psicóloga deportiva Patricia Ramírez en Marca tras la lesión del ex-central valencianista Otamendi

QUE LAS LESIONES ME RESPETEN

La cara de dolor de Otamendi cuando se torció el tobillo lo dijo todo. No era solo dolor fí- sico. En ese momento su mente se llenó de incertidumbres y miedo. Empieza a hilvanar ideas “Si me duele, ¿será grave?”, “¿cuánto tiempo me apartará la lesión de jugar”, “con lo bien que estoy en este momento…”.

El jugador es un profesional que disfruta de su profesión y quiere jugar. Y a pesar de que todos saben que las lesiones forman parte del juego, de la intensidad, nadie quiere sufrirlas. A diferencia de las empresas en las que sí oyes alguna vez comentarios del tipo “así me diera un gripazo y me cogiera una baja de una semana”, jamás escucharás un comentario similar de un deportista.

Uno de los ejercicios que siempre realizo en pretemporada es el de establecer objetivos individuales que los mismos jugadores definen y objetivos grupales, de equipo, que decidimos de forma colectiva.

El objetivo individual que siempre está presente en casi todos los jugadores es “que me respeten las lesiones”. Incluso pidiéndoles que los redacten en función de su rendimiento y de su nivel de control sobre el objetivo. Aun así, siempre aparece.

Una lesión supone un parón, salirse del sistema de juego, no saber en qué estado de formas vuelves y si tendrás el mismo toque que cuando te lesionaste. Supone también acumular dolores, cicatrices y deterioro.

JAMÁS OIRÁS A UN DEPORTISTA: “A VER SI ME DA UNA GRIPE Y ME COJO LA BAJA”

La mayoría de las veces la lesión se acompaña de estados emocionales que influyen negativamente en el jugador. Además de consultar con un profesional, puedes:

  • Pedir que te informen detalladamente de todo lo concerniente a la lesión: diagnóstico, tratamiento, tiempo estimado para cada fase, etc. La información honesta que te dé un profesional de confianza te dejará tranquilo.
  • Aceptar no rumiar. Olvídate de pensar en que hubiera pasado si no hubieras disputado el balón, o cuánto tiempo vas a estar así o incluso, cómo estarás a tu vuelta. Es el momento de centrarte en cada paso de la rehabilitación. Estás en buenas manos. Tu mente tiene que estar en esto, aquí y ahora.
  • Hacer memoria y buscar prueba de realidad ¿Es la primera vez que te lesionas?¿conoces a algún compañero que se haya lesionado de lo mismo? La mayoría de las veces podrás comprobar que todo sigue igual.
  • Trabajar alguna técnica de relajación y visualización para manejar tus emociones, sobre la ansiedad.

No importa las veces que uno tropiece, sino la actitud para levantarse otra vez.

@patri_psicologa

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PATRICIA RAMÍREZ: LA DUDA TU GRAN ENEMIGA 22/10/16

Buenas tardes a todos, estamos en fin de semana y aunque ayer no pudimos realizar la publicación semanal que dedicamos a los porteros, hoy en @lawebdelmister volvemos con los artículos de la psicóloga deportiva Patricia Ramírez que realizó para el periódico Marca  tras la pasada Eurocopa

LA DUDA TU GRAN ENEMIGA

La duda es un obstáculo que impide alcanzar metas

¿Es momento de retirarme, o intento jugar un año más? ¿Estoy preparado para esta competición?

La duda es completamente limitante, en cualquiera de nuestras facetas, no sólo en el deporte. La duda no es signo de debilidad, pero sí es un obstáculo que impide alcanzar nuestras metas. Dice Gary Mack, psicólogo del deporte, que es mejor tener decisión que tener acierto. Y así es, porque el acierto es imposible de alcanzarlo cuando reina la duda.

La duda está asociada a:

-La inseguridad. Puedes no tener claros tus recursos, las consecuencias de una decisión u otra, a tus malas sensaciones después de un entrenamiento.

-La importancia que damos a las contingencias. Si hago A, entonces B, ¿pero y si B no es lo correcto?

-La mala prensa que tiene el fracaso. Cuando fracasamos hacemos rápidamente un juicio de valor sobre nosotros y sobre las consecuencias. Fracasar lleva a machacarnos y a exponernos a la crítica de otros. Y este miedo impide que arriesguemos y tomemos decisiones.

-Los objetivos de resultado. El resultado puede depender de ti, pero también de otros rivales de la competición. Tu mente no es capaz de controlar qué hará el portero rival cuando le chutes a puerta, así que no sabe lidiar con ese objetivo. Solo sabe ejecutar lo que tú tienes que hacer para tirar de forma perfecta.

-Tu juego interior. ¿Cómo te hablas a ti mismo, qué te dices? Utiliza mensajes del tipo “estoy preparado”, “es mi momento” en lugar de mensajes “no sé, a ver qué tal sale hoy la competición”.

La duda puede tener consecuencias que llevan al traste tu competición:

-Mayor desconcentración. No tomar decisiones nos posiciona entre dos o más alternativas, con lo que nuestra atención está dividida. No somos capaces de invertir la energía, las ideas, la creación de soluciones en un mismo plan porque siempre queda abierta la carpeta del plan B o C en nuestra mente. Por eso tomar decisiones nos libera, porque en gran parte nos permite dedicar todo nuestro tiempo y atención a una sola cosa.

-Cometer un mayor número de errores. Si tu cerebro no tiene claro qué debe realizar, ejecutar, difícilmente el cuerpo responderá con la técnica o el movimiento correcto. Quien manda la orden de ejecución a nuestros músculos es el cerebro, por ello debe saber qué hacer en cada momento, así podrá mandar la instrucción precisa.

-Desencadena la respuesta de ansiedad fruto de la incertidumbre.

-Postergar: el gran enemigo de la eficacia. No saber que hacer nos lleva a alargar en el tiempo las decisiones y con ello, la productividad.

-Toma decisiones. La duda puede llegar a ser paralizante.ç

@patri_psicologa

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