YOLANDA CUEVAS @YolandaCuAy ¿ERES DE LOS QUE GRITAN AL ENTRENADOR DE SUS HIJOS? 11/02/17

Buenos días a todos, llegamos al fin de semana y desde @lawebdelmister no paramos, esta vez vamos con una nueva publicación de la Psicóloga deportiva Yolanda Cuevas @YolandaCuAy que realizó en el portal web Heraldo

¿ERES DE LOS QUE GRITAN AL ENTRENADOR DE SUS HIJOS?

Si la rabia nos supera cuando pierden, si alentamos conductas contra el adversario, si criticamos al árbitro… somos los padres los que nos estamos saltando las reglas del juego.

Las actividades deportivas escolares no son solo cosa de los hijos, también lo son, y en ocasiones en exceso, de los ‘sufridos’ padres. Y, si no, que se lo pregunten a esos cientos, miles, de progenitores esforzados que, sin rechistar, llevan a sus hijos de aquí para allá, llueva, nieve o truene, a interminables entrenamientos y a agotadores partidos, a lo largo y ancho de nuestra geografía, durante todo el curso. Pero este entorno que, en principio, bien puede parecer idílico, en ocasiones se torna complicado, por no decir abiertamente hostil. Sobre esta espinosa cuestión, la psicóloga Yolanda Cuevas Ayneto opina que “nuestra máxima responsabilidad, como padres, en sentar las bases educativas y en valores a través de esas actividades deportivas que practican nuestros hijos. Porque enseñar las técnicas deportivas es patrimonio exclusivo del entrenador, ¡que para eso se forma!”. Nuestra misión es, pues, animar a los chicos, sí, pero sin anteponer nuestros deseos y, por supuesto, sin insultar al árbitro o pretender saber más que el propio entrenador. La psicóloga Yolanda Cuevas analiza alguna de estas situaciones y nos ofrece pautas de comportamiento para afrontarlas y ayudar a nuestros hijos.

  • La elección, fundamental. Lo mejor es que nuestros hijos experimenten diferentes deportes hasta que ellos elijan. Si condicionamos sus gustos deportivos, les estamos restando oportunidades.
  • Responsabilidad y compromiso. El deporte educa y transmite valores tan importantes como la responsabilidad y el compromiso: preparar la bolsa con ellos, aunque les cueste, hasta que puedan hacerlo solos; ser puntuales, asistir a los entrenamientos y encuentros -no se puede faltar porque nos surja otro plan el fin de semana-… Tenemos que ser conscientes de que hacer deporte implica esfuerzo y sacrificio de todos.
  • Motivar, sí; presionar, no. En los desplazamientos debemos cuidar nuestras palabras. A veces, creemos que les estamos motivando, cuando, realmente, lo que hacemos es añadir presión a la que ya tienen. Que lo hagamos con buena voluntad, no implica que esté bien hecho. Esos: «Confiamos en ti», «seguro que lo harás genial», «te espero con la medalla», «eres el mejor»… son como piedras para la mochila deportiva de nuestros hijos. Así que, cuidado con lo que les decimos, ya que nuestras palabras se graban y dejan huellas emocionales que pueden conducirles a abandonar el deporte. En los desplazamientos también entrenamos a los hijos en valores, en normas, en objetivos, en resolución de conflictos… Así que no monopolicemos el tema de conversación y busquemos otros asuntos de interés, que desarrollen su capacidad crítica.
  • Hay tiempo para todo. Tenemos que ayudarles a gestionar el tiempo; enseñarles a organizarse para que desarrollen un hábito. Hay que establecer un equilibrio entre estudios, deporte y amigos. Castigarles sin deporte solo generará emociones y sentimientos que nos separen y limiten nuestra relación.
  • Conversaciones positivas con otros padres. Somos sus padres, no ojeadores deportivos; nadie nos va a evaluar después de los entrenamientos y encuentros. Lo mejor que podemos hacer es relajarnos, sentirnos afortunados porque nuestros hijos están rodeados de deporte, creciendo con él y con sus beneficios físicos, psicológicos y educativos. Debemos disfrutar del encuentro, entablar conversaciones positivas con otros padres, es decir, que no todo sea criticar al entrenador, porque esto… no ayuda.
  • Ni gritos ni insultos. ¿Somos de esos padres que gritamos enfurecidos al entrenador, al árbitro o a nuestro propio hijo y les faltamos al respeto? Si lanzamos miradas de esas que bloquean, gestos que les desaniman; si la rabia nos supera cuando pierden, si alentamos ciertas conductas contra el adversario, si contradecimos y criticamos al entrenador… nos estamos saltando las reglas del juego como padres o madres. No estamos siendo coherentes con esa famosa frase que tanto nos gusta y repetimos: «Yo, lo que quiero es que mi hijo disfrute y haga deporte». Con estas actuaciones, en vez de educar, deseducamos. Así que, comencemos a controlar estas situaciones y a entrenar nuestra gestión emocional, por el bien de nuestros propios hijos, a nivel emocional y educativo. Así, evitaremos que nos pidan que no vayamos a verlos jugar o que… se avergüencen de nosotros.
  • Juego limpio y diversión. Nuestra responsabilidad es educar a nuestros hijos en el juego limpio y en el disfrute del deporte como algo natural, honesto y divertido, que, seguramente, les ayudará a que se conviertan en mejores personas, aprendiendo a cumplir el reglamento, sin hacer trampas, respetando a todos; enseñándoles ganar y a perder, a ser humildes y a reconocer, siempre, el buen trabajo de los demás.

@YolandaCuAy

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VALE NO LO CASTIGO SIN DEPORTE, ENTONCES ¿QUÉ HAGO? 17/09/16

Feliz fin de semana a todos, ya estamos a Sábado y hoy en @lawebdelmister os traemos la segunda parte del artículo que publicamos la semana anterior y realizada por la psicóloga deportiva  Yolanda Cuevas 

VALE NO LO CASTIGO SIN DEPORTE, ENTONCES ¿QUÉ HAGO?

Le dejo hacer lo que quiera, ¿paso? Así reaccionan algunos padres y madres al tratar el tema relacionado con el “castigo sin su deporte”. Las razones, suspender o bajar de notas académicas y en ocasiones mal comportamiento. En el 2013 escribí un artículo relacionado con el tema te animo a que lo leas antes de seguir con este (aquí). Muchos entrenadores, de diferentes categorías y clubes, a los que les doy las gracias, se aferran enviándolo a los padres bien por e-mail, o por los famosos grupos de whatsapp o colgándolo en el tablón de anuncios. Su objetivo, ver si con su lectura entienden que no es la solución. Esto demuestra:

1. Que el castigo o la amenaza del “te quedas sin fútbol” es un recurso habitual, que además de general en el panorama deportivo, se da en chavales de diferentes edades y deportes.
2. Que no hay conciencia de la importancia de la práctica deportiva en el presente y futuro de los jóvenes para su desarrollo a diferentes niveles.
3. Que las faltas de asistencia de los chavales condiciona el trabajo de los entrenadores en los entrenamientos, competiciones y en las decisiones de convocatoria para los fines de semana.
4. Que entrenadores, padres y estudios están llamados al entendimiento por el bien de los chavales a nivel físico, psicológico y social y con ello prevenir y evitar el absentismo o abandono del deporte.
5. Que se relaciona deporte con algo lúdico, que es así, pero se olvida que es un hábito saludable que hay que educar para la vida como lavarse los dientes.

Lo fácil es dar donde más duele, siempre se ha dicho, pero contraproducente porque nos encontramos que castigar quitando el deporte, tiene otras consecuencias perjudiciales para su desarrollo. Además aunque en ocasiones sirva de algo a corto plazo, no sirve a largo plazo. Castigar sin deporte no ayuda a adquirir los valores de la responsabilidad, el sacrificio y el compromiso en los estudios. Se necesitan otras herramientas tiempo, paciencia y flexibilidad. Y recordemos que hay que tomar el deporte como el comer, el dormir o el beber, una necesidad básica para el desarrollo.

Si se admite que este tipo de castigos es fruto de la rabia e impotencia del momento y que una vez pasada la “tormenta” lo que surge es el arrepentimiento, tomamos conciencia de que no es la mejor manera de educar. No se educa desde la rabia e impotencia. Si castigas tiene que ser desde un estado emocional reflexivo y que no sea la rabia quien ponga el castigo. Así evitas arrepentirte y ganar credibilidad.
En la mayoría de los casos se da por hecho que si se suspende es porque el deporte quita tiempo.

Cuando desde mi profesión estoy con pre y adolescentes ninguno quiere suspender, lo pasan mal, no quieren dejar el deporte o que les obliguen a dejarlo, se sienten presionados, amenazados, no saben lo que quieren, no saben expresarlo, nadie les entiende, y surgen sentimientos de venganza… así comienza la espiral de malos rollos en casa. Los padres resumen, “es que pasa de todo, es un egoísta, ¡a ver qué haces con él!”.

Por eso creo que la comunicación una vez más es la base de todo. Hay que dejar de dar por hecho las cosas, hacer resúmenes sin conocer el punto de vista del hijo y usar el comodín del deporte para justificar lo que se cree que ocurre. Hay que saber las razones por las que suspende y corregir lo que no funciona.

El momento, el lugar, las palabras y las formas son fundamentales para conocer de primera mano los motivos por los que el chaval no supera sus objetivos académicos y no echarle la culpa al deporte. Unas veces lo ocasionan el cambio de colegios e institutos, la relación con profesores, la metodología, otras “sus problemas” relacionados con amigos, el que se enamoran, cambios a todos los niveles, el que no se saben concentrar, no estar atentos en clase etc… y como podéis deducir ninguno “se cura” castigando sin deporte.

Detrás de un suspenso puede haber muchas causas que desconocemos y enseñar a gestionar el tiempo es más productivo que decir “es que no te sabes organizar” o ”el tiempo no te cunde”… Es cierto que en ocasiones dicen “es que no me dio tiempo”, esta frase esconde el dejar cierta obligación para la víspera. Esto ocurre haga o no deporte como se sabe.

Así que una de las tareas más importantes como padres es ayudar a gestionar el tiempo desde niños, y alentar al estudio con paciencia, flexibilidad y diálogo.

OS PROPONGO A LOS ENTRENADORES

1. Motivar al estudio y transmitir que es algo necesario. Vuestra condición de entrenador os da más poder de influencia del que creéis y podéis usarlo para un bien fuera del campo, piscina, cancha o pista.
2. Preocuparos por lo que hacen, lo que les gusta, las asignaturas que les cuesta, sus exámenes, hablad en equipo y de forma individual, que vean que tienen vuestro apoyo.
3. Fomentar la competencia sana con sus estudios, premiando sus avances y no la nota en sí. Juntos podéis crear los premios relacionados con la práctica deportiva.
4. Ante situaciones graves “no paséis” no sois su profesor, ni su padre o madre pero quizá suene la tecla, y no por casualidad, que necesitan porque en ese momento están receptivos.
5. El inicio de la temporada es un buen momento para transmitir a los padres el valor que le dais a los estudios. Es importante que sepan lo que pretendéis, sobre todo con los que piensan que “os metéis donde no os llaman”.

OS PROPONGO A LOS PADRES Y MADRES

1. Inteligencia emocional para saber comunicaros. Dialoga con tu hijo para llegar a un entendimiento. Escúchalo, no le juzgues, busca soluciones y alternativas pero juntos. Amenazar y gritar no son las herramientas de un “juego limpio” nunca.
2. Valora sus logros académicos pero de forma especial su esfuerzo, porque aumenta la autoestima, el concepto de sí mismo y la confianza en su capacidad de estudio. No hay nada peor que no sentirse capaz de algo o que vean que no eres capaz. Valorar el esfuerzo ayuda a resistir y vencer las dificultades y previene el abandono.
3. No le compares, ni con su amigo, ni con su primo, ni con su vecino. Cada uno es único, no es lo que necesita y eso no motiva aunque lo digas pensando que así le “picas” y cambiará. Lo único que interpreta es que no es el hijo que esperáis y eso presiona. Un 6 haciendo deporte tiene más valor que un 8 sin hacer deporte, piénsalo así.
4. Aprende a motivarle en su estudio, cada persona necesita una fórmula, conocer la de tu hijo es el reto. A veces con buenas intenciones se dicen cosas que desalientan, frustran y desmotivan. “Si no estudias no serás nadie en la vida”, “Quien te va a querer”, “Que pretendes ¿ser un mantenido?, “Así vas por mal camino”…
5. Menos “céntrate y organízate” y más ayúdale a hacerlo. Juntos podéis diseñar el espacio, el horario y plan de estudio personal y realista. Hacerlo unilateralmente no promueve el compromiso. Es importante fomentarlo desde niños para que sea un hábito.
6. Apoya, supervisa y haz un seguimiento. Ofrece tu ayuda pero espera a que la pidan. Orienta pero no le hagas los deberes para tener mejor nota. Conociendo sus dificultades podrás ayudarle. Muestra interés pero sin controlar hasta que vayan “soltándose” poco a poco.
7. Fomenta el estudio empezando por lo que más le gusta, seguido por lo más difícil, y acabando por lo más fácil teniendo en cuenta las dificultades. Rétale a sus propios objetivos, a destacar y compartir lo que supone conseguirlos
8. Ofrécele técnicas de concentración, control respiratorio y estrategias que ayudan a que se concentren. Decirle “estate atento en clase que no quiero ver más notas en tu agenda” no les da la herramienta para hacerlo. Quieren y no pueden, necesitan el cómo.
9. No satures de extraescolares, tan malo es no hacer nada y tener exceso de sofá, televisión o videojuegos como tener cada día actividades, pintura, música, baloncesto, baile moderno, fútbol, inglés… compensa las actividades deportivas con las demás. Tu ansia porque haga de todo ante tanta oferta no permite el disfrute y en ocasiones lo viven como una carga.
10. No minimices las preocupaciones de tus hijos, en ocasiones el “eso no es nada”, “eso es una tontería” con el ánimo de que no sufran es doblemente contraproducente. Por un lado no se sienten comprendidos y por otro no se educa con y en inteligencia emocional, dando espacio a emociones sentimientos y ayudando a gestionarlos.

Hay mucho por hacer por parte de todos antes que fomentar el castigo con el deporte o promover el futuro abandono.

@YOLANDACUAY

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YOLANDA CUEVAS: ¡CASTIGADO! ESTA SEMANA, NI ENTRENAS NI HAY PARTIDO 10/09/16

Buenos días a todos, ya estamos en nuestro fin de semana y hoy en @lawebdelmister tenemos una publicación de la psicóloga deportiva Yolanda Cuevas que realizó en el periódico La Opinión en colaboración con la Asociación Aragonesa de Apoyo al Deportista.

¡CASTIGADO! ESTA SEMANA, NI ENTRENAS NI HAY PARTIDO, ASÍ APRENDERAS

Todos conocemos esta frase pero, ¿sirve de algo? Sabemos la gran lista de beneficios  físicos, que tiene el deporte:

  • Fortalece los músculos y huesos
  • Previene la obesidad
  • Previene el riesgo de enfermedades tales como la diabetes
  • Puede corregir posibles defectos físicos
  • Ayuda a coordinar sus movimientos
  • Estimula la higiene y la salud
  • Duermen mejor … pero, y ¿cómo herramienta educativa y psicológica?

Aprenden  a socializarse con nuevos compañeros, a  ganar y compartir triunfos, a perder y saber tolerar la frustración, experimentar emociones, controlar la impulsividad en unos casos y a vencer la timidez en otros, reducir la ansiedad, respetar las normas, al entrenador , jugadores, rivales y a los árbitros, aumentar su confianza porque de cada uno de ellos depende el resto del equipo, se crean lazos de ayuda entre ellos, se fomenta la colaboración, se promueve una mejor gestión del tiempo al tener que estudiar o hacer deberes, les enseña a fijar metas, les desarrolla habilidades como el pensamiento estratégico, la capacidad de liderar, desarrolla la pertenencia a un grupo con intereses y objetivos comunes, enseña  a ser responsables y a cumplir con lo que uno se compromete y se comienza a desarrollar el hábito deportivo.

El cerebro de un niño/a deportista es más activo, la atención y concentración toman protagonismo, escuchan, asimilan, actúan según directrices de sus entrenadores y a la vez se centran en los movimientos sin perder de vista a sus compañeros, es su día a día en el entrenamiento

Su práctica fomenta el ser perseverante, tolerar el error propio y el de los compañeros y aprender de ellos como parte del proceso de aprendizaje, se sienten de este modo protagonistas activos de su aprendizaje repercutiendo de una manera valiosísima en su autoconfianza, autoconcepto y autoestima compañeros de viaje a lo largo de toda sus vidas.

Cada día que privas a tu hijo/a de la práctica deportiva impides su desarrollo físico, mental y de su larga lista de beneficios.

Desde pequeños la clave es establecer los límites con firmeza y alternativas educativas ingeniosas para que el castigo sea la excepción y no la regla. Y en muchos casos el castigo, extingue la conducta de manera puntual pero la raíz del problema no se soluciona y muchos niños/as que, pese a ello siguen” haciéndola” cuando pueden o cuando creen que no les ven.

El castigo de moda:  “te dejo sin….” Está demostrado que no  es efectivo y de allí conocidas expresiones  –“ le da igual que le dejes sin…” porque para que sea castigo educativo tiene que suponerle esfuerzo lo que le ayudará a autocontrolarse. Si le castigas sin ir a entrenar no solo no hace esfuerzo por ello sino que le privas del esfuerzo que tenía que hacer por desplazarse, dejar de hacer lo que estaba haciendo, cumplir con el compromiso que tiene con sus compañeros etc… es decir fomentas la no responsabilidad.

Reflexión, pautas claras y diálogo en el momento adecuado para transmitir las normas es la clave para un nuevo comienzo.

@YolandaCuAy

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PATRICIA RAMÍREZ Y YOLANDA CUEVAS: DEPORTE, PADRES Y ENTRENADORES 20/08/16

Buenos días a todos, ya estamos de nuevo en fin de semana, un fin de semana donde muchos de los equipos comienzan la competición oficial una nueva temporada más, nosotros hoy desde @lawebdelmister vamos con una interesante publicación de dos de las mejores psicólogas deportivas del momento Patricia Ramírez (@patri_psicologa) y Yolanda Cuevas (@yolandacuay) que realizaron para la web de inspira

DEPORTE, PADRES Y ENTRENADORES

El deporte siempre ha sido considerado un medio para educar en valores que desarrollen a nivel personal y social y que seguro te acompañarán a lo largo de tu vida. Valores que comienzas a adquirir en las edades de iniciación, donde el deporte ante todo es diversión. Los beneficios físicos del deporte los conoces en su mayoría, pero que tomes conciencia de lo que aporta como herramienta educativa y psicológica a tu hijo, es la clave. Cuando tu hijo practica deporte, también se educa en valores. Todo depende de la orientación que como padre y entrenador quieras dar.

Los niños aprenden  a socializarse con nuevos compañeros, a ganar y compartir triunfos, a perder y saber tolerar la frustración, a experimentar emociones, a crear lazos de ayuda entre ellos, a fomentar la colaboración, a ser responsable, a controlar la impulsividad en unos casos y a vencer la timidez en otros, a reducir la ansiedad, a respetar las normas, al entrenador, a los compañeros, a los rivales y a los árbitros. El deporte también incrementa su nivel de confianza y autoestima: los niños se sienten partícipes de los éxitos y jugadas de su equipo, son protagonistas junto a los demás.

Los niños que asisten a actividades deportivas además aprenden a gestionar y optimizar su tiempo, teniendo que compatibilizar los estudios con el deporte. A nivel cognitivo, se fijan metas, desarrollan habilidades como el pensamiento estratégico y la capacidad de liderar. El deporte en equipo es la mejor escuela para el futuro trabajo en equipo el día que se integren en un grupo de trabajo en la empresa. Habrán desarrollado la pertenencia a un grupo con intereses y objetivos comunes, a cumplir con lo que uno se compromete, a ser perseverante, a tolerar el error propio y de los compañeros.

Como padre y como entrenador, procura que tu atención no esté en si tu hijo gana o pierde, si ha salido a jugar más o menos minutos o si tu hijo lo hace mejor que “el otro”. “El otro” también es un niño que acude a los entrenamientos y competiciones con la misma ilusión que el tuyo. Como padre, tu interés solo debe estar en que tu hijo sea buen compañero, generoso y ante todo, que disfrute.

Pero muchos padres se ofuscan, gritan, dan directrices desde la banda, hablan mal de los compañeros de sus hijos, menosprecian y desacreditan a los entrenadores y ven en sus hijos la posibilidad de convertirlos en grandes estrellas y cumplir con los sueños que ellos no hicieron realidad. Este problema se repite todos los fines de semana en todas las competiciones y partidillos de los chavales. A veces los padres os olvidáis de que vuestros hijos ya tienen un entrenador. Por eso hay que recordar que no sois los entrenadores de vuestros hijos, que solo sois los padres y que vuestra labor se limita a dar apoyo de forma incondicional.

Los padres no tenéis que conseguir que vuestros hijos rindan más, ni que jueguen con una determinada estrategia, y olvidaros de centraros en los resultados. De esta manera solo conseguís generar presión y que el niño se sienta evaluado por vosotros. Vuestra función es apoyar y fomentar los valores que el club y entrenadores trabajan con los niños, como el compromiso, la responsabilidad, la autodisciplina, el respeto, la cooperación, la humildad, el afán de superación, la tolerancia a la frustración, el juego limpio, la gestión emocional, honestidad, lealtad… Promover que sea puntual, acudir a los entrenamientos a los que se ha comprometido, recoger el material, ser generoso con los compañeros, fomentar la comunicación y ayudar al entrenador.

Tenéis que motivar y reforzar para que se esfuercen no para que alcancen resultados. Al finalizar un partido, el niño no tiene que pensar en si lo ha hecho bien o mal, esa no es la finalidad. La finalidad es divertirse, jugar e integrarse en un equipo. Pregúntale cómo se lo ha pasado, si ha disfrutado, cómo te gusta ver con qué ganas se entrega, transmítele que te encanta verle disfrutar practicando su deporte, que ves que se entrega en lo que hace por él y sus compañeros, que te sientes orgulloso de su esfuerzo, de su perseverancia, de su respeto a los demás y de su deportividad.

No fomentes actuaciones físicas, técnicas y tácticas deportivas que el entrenador no les exige. El entrenador es el que tiene que corregir, esa su función, pero no es la tuya. Si tu hijo sabe que vas a valorarle tras el partido, lo pasará mal desde que suena el despertador para asistir al encuentro. Practica su deporte nervioso y pendiente de tus pautas, gritos, gestos y de lo que le dirás después. Así es imposible disfrutar jugando, ¿no crees? No olvides las consecuencias que tiene en la autoestima de tu hijo. No es extraño escuchar a niños que dicen: “el domingo juego pero no hace falta que vengas, papá”.

El problema es que los niños ven que algo que era divertido se convierte en algo por lo que se les juzga y valora. Padres y entrenadores no debéis acelerar el proceso evolutivo del deporte, todo llega, lo importante es crear unas bases sólidas. Buscamos el desarrollo de la persona y luego, el del deportista.

Por todo esto, piensa en ellos y…

Si eres entrenador:

  1. Trabaja la cohesión. Los niños se esfuerzan más si se sienten a gusto en el grupo. El deporte es un lugar para disfrutar.
  2. Habla siempre en términos de NOSOTROS en lugar de YO. Facilita el sentimiento de pertenencia.
  3. Inculca valores como la solidaridad, la benevolencia y el altruismo.
  4. Comunícate con paciencia y en un tono conversacional. No tienes más carisma ni más poder por dar gritos.
  5. Estate más pendiente de los aciertos que de los errores, porque así les transmites seguridad.
  6. Valora el esfuerzo, la intensidad y el trabajo por encima del talento y la genialidad.
  7. Define los objetivos en función del rendimiento, de lo que depende del jugador y del equipo, no de los resultados.
  8. Refuerza siempre. Siempre hay algo que valorar: ser solidario, el compañerismo, el trabajo, el buen humor, la buena actitud…
  9. Huye de las comparaciones entre ellos. Es injusto y genera desconfianza.
  10. Trátales en función de lo que te gustaría que te aportaran. Si esperas cosas buenas de los chicos, ellos lo notarán, se esforzarán y se sentirán “buenos”.

Si eres padre de un niño que hace deporte:

  1. Recuerda el motivo por el que tu hijo va a jugar y no lo pierdas nunca de vista. Lo hace por diversión, por estar con sus amigos, por pasarlo bien.
  2. Tú no eres el entrenador, eres su padre. De ti no necesita que le digas la técnica, ni lo que tiene que hacer, sólo que le apoyes y le preguntes si se lo ha pasado bien.
  3. Deja que sea él quien elija si quiere hacer del deporte su modo de vida. Igual prefiere los fines de semana estar con amigos en lugar de ir de competición en competición. Tener talento no te obliga a vivir de él.
  4. No le presiones, le des gritos desde la banda, no le digas que lo hace mal, ni que ha jugado fatal. Así le haces sentir ridículo, bajas su autoestima y le quitas las ganas de jugar.
  5. No le hables mal nunca de sus compañeros. Ni le digas que lo hacen peor que él. Intenta unir al grupo en lugar de separarlo.
  6. No desacredites a su entrenador, ni le transmitas a tu hijo que el entrenador se equivoca. Las desavenencias las tratas con el técnico, no con tu hijo.
  7. Anima siempre, independientemente del resultado. Valora su esfuerzo, su ilusión por encima de ganar o perder.

    Si los entrenadores y padres tenéis en cuenta estas pautas es más fácil sacar la mejor versión deportiva y como persona de los niños. Podréis vivir con equilibrio el inicio de la vida deportiva, fomentar y facilitar su práctica. Tú eres el modelo de conducta de hijo: ante todo, respeto.

@patri_psicologa

@YolandaCuAy

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YOLANDA CUEVAS: 15 CONSEJOS PARA SER UN BUEN LÍDER 06/08/16

Buenos días a todos, comenzamos el primer fin de semana de agosto, muchos de los equipos ya tienen muy cerca sus inicios de liga, otros recién empiezan a entrenar y hoy desde @lawebdelmister como todo fin de semana vamos con un artículo de Psicología Deportiva de la mano de Yolanda Cuevas (@yolandacuay).

https://www.saluspot.com/a/15-consejos-para-ser-un-buen-lider/

15 CONSEJOS PARA SER UN BUEN LÍDER

El liderazgo es uno de los temas más estudiados, seguidos, admirados y deseados. De un buen liderazgo depende que salga y brille la mejor versión de las personas. Con buenas dosis de liderazgo se pueden conseguir los objetivos, retos y metas que se propongan.

Todos necesitamos ser liderados pero también ser líderes. La vida nos da diferentes opciones. Quizá no soy líder en mi empresa pero sí puedo serlo con mi familia, con mis hijos o mi pareja, o con el equipo que entreno independientemente de la categoría. A los niños también hay que liderarlos.

El liderazgo entonces no solo es cuestión de altas posiciones laborales, grandes sueldos y trajes chaqueta. Cuando entendemos que liderar es acompañar, es guiar, es motivar, es hacer crecer a los demás entendemos que todos podemos ser líderes, con distintas puntuaciones pero todas válidas. Y a la eterna pregunta de si el líder nace o se hace podemos responder que nace y se hace. Te costará más o menos pero las habilidades que tiene un buen líder pueden entrenarse. ¡Querer y creer es poder! Así que ser un buen líder depende en parte de ti, y en parte de que lo que los demás vean en ti. Serán las personas que gestionas las que te sentirán líder. Para ello te ofrezco este plan de entrenamiento en liderazgo.

  1. Conoce las habilidades y características que tiene un buen líder. Nadie puede mejorar lo que desconoce.
  2. Decide el liderazgo que quieres trabajar. Si es con tus hijos, con tu familia, o es con el área laboral ya sea empresa o ámbito deportivo.
  3. Escanéate y toma conciencia de las habilidades que tienes y las que no. Para ello reflexiona tú mismo. Observa cada punto durante un periodo de tiempo y toma notas. Pero también ten en cuenta otras opiniones. Encuesta a tu círculo de amigos y familiares pero también de tu equipo o empresa. Busca la forma, anónima o vía cuestionario. Te proporcionará información valiosa que te servirá de guía objetiva.
  4. No te centres solo en lo que tú descubres. Conoce qué necesitan los demás de ti, será la clave. Lo que para unos sirvió no sirve para otros. Un hijo no es igual a otro, ni una pareja, ni un departamento de la empresa, ni el equipo en otra temporada. Las personas son diferentes, y las mismas, también evolucionan y con ellas sus necesidades. Si te encasillas en un formato de liderazgo perderás opciones de liderazgo.
  5. Entrena, practica. Así se aprende todo. Repetir una y otra vez, desde la práctica, aquello que te acerca a lo que quieres mejorar. La teoría la sabemos todos. Solo avanzas y mejoras si practicas. Y el liderazgo te ofrece múltiples posibilidades.

¿QUÉ NECESITO PARA SER UN BUEN LÍDER, UN LÍDER CON INTELIGENCIA EMOCIONAL?

  1. Trabajar tu confianza. En ocasiones los demás te ven como líder y uno a sí mismo no. En otras el liderazgo sale de forma natural y en otras te ves delante de un grupo de personas sin haberlo pedido. Saber que liderar es posible con la práctica, te hará actuar con más seguridad y motivación.
  2. Conoce a las personas. No se puede liderar sin conocer, de primera mano, a quien pretendes liderar. Es normal que el anterior “líder” informe pero con ello también condiciona, así que tu primera misión es objetivar. Busca el momento y las formas, decide la información que necesitas. Cuando se actúa así, los demás ven que te interesas y preocupas por ellos. Que no son un número. Estás trabajando tu credibilidad y con ello su motivación.
  3. Date a conocer, sé cercano, positivo y optimista. Atrás quedó la teoría, aunque todavía no en la práctica, esa idea de jefe distante, serio, autoritario para ganarse el respeto. Todo ha evolucionado y la gestión de personas también. Se necesitan líderes, no mandones.
  4. Sé flexible y empático. Antes de recriminar o acusar por algo entiende las razones que lo llevaron a ello. Analízalas y luego tratarlo juntos. El que haya pactadas consecuencias por ciertos actos no significa que no haya que descubrir y entender las causas.
  5. Cuida cómo motivas. Gritar no es motivar más, comparar para picar con el compañero, hermano… no es motivar más, amenazar con despedir, bajar sueldos, o quedarse en el banquillo no es motivar más. Cada persona se motiva de un modo según las circunstancias. Conocerla es tu misión. Si no generas estados emocionales de rabia e impotencia que disminuyen el rendimiento. Y no es lo que quieres ¿no?
  6. Ante los conflictos, sé ejemplo. Recuerda que para todos eres modelo de conducta y en gestión emocional es fundamental. No puedes pedir algo que tú no haces. Ser líder implica ser líder de palabra y acción.
  7. Que hablen más y callen menos. Por muchos discursos que te prepares, mirar al suelo o que no hablen no es buena señal. Generar buen ambiente y libertad de expresión facilita toma la toma de decisiones. Los corrillos y comentarios no permiten evolucionar. Si siembras confianza recogerás confianza.
  8. Uno para todos y todos para uno. Nada de cuando las cosas salen es por ti y cuando no es por los demás. Esto es lo fácil y cómodo pero pone freno a tu liderazgo. Responsabilizarte ayuda a asumir, a valorar y a crecer.
  9. Recíclate, sé creativo. Fórmate en todo aquello que te ayude a estar al día pero ofrécelo y trabájalo con creatividad. Hacer las cosas de forma más atractiva, entran no solo por la mente sino por el corazón. Si emocionas conectas.
  10. Pon pasión. La pasión es al liderazgo los que el aire a la vida. Es ese ingrediente que hace que todo lo que transmitas tenga un aroma único y especial. Con la pasión marcas la diferencia.

Como ves si no has nacido líder puedes hacerte líder, influir en los tuyos para bien. Sigue esta guía, lidérate y liderarás. Si ayudas a que los demás avancen, tú avanzarás con ellos.

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LA IMPORTANCIA DE LA COMUNICACIÓN NO VERBAL EN EL TERRENO DE JUEGO

Buenas noches a todos, estamos a Sábado noche, pero en @lawebdelmister no lo hacemos de fiesta, vamos con una nueva publicación de psicología aplicada al fútbol con un trabajo de dos grandes como son Patricia Ramírez y Yolanda Cuevas

LA IMPORTANCIA DE LA “COMUNICACIÓN NO VERBAL” EN EL TERRENO DE JUEGO

Se habla de la comunicación como una de las bases para correcto desarrollo de todas las actividades, incluida la del deporte. La forma en cómo te comunicas dice mucho de ti y determina el comportamiento en relación a los demás.

Cuatro niveles de comunicación rodean a la práctica deportiva y es objetivo prioritario trabajarlos para que jueguen en equilibrio.

1. La comunicación descendente: del entrenador con los jugadores.
2. La comunicación ascendente: de los jugadores al entrenador.
3. La comunicación horizontal: la que se establece entre jugadores.
4. La comunicación del entrenador y los jugadores con el equipo contrario

Además de estos cuatro niveles, que merecen un artículo por separado, la comunicación se divide en la verbal (lo que dices) y la no verbal (gestos y expresiones que realizas con tu cuerpo y cara que informan de cómo te sientes).

Todos recordáis esos descansos en vestuarios en los que analizáis y habláis del contrario “están nerviosos”, “están que no saben qué hacer”, “los veo perdidos”, “no pueden”, “están muertos”. Son datos que obtenemos a través de la comunicación no verbal y de cómo los jugadores se comportan en el terreno de juego. La comunicación no verbal es muy valiosa.

Y es que está demostrado que alrededor del 80% de lo que comunicamos en cualquier situación lo hacemos con la cara y los gestos, incluido el cuerpo, y el deporte no iba a ser la excepción. Puedes evitar hablar, hacer comentarios en el campo, morderte la lengua, pero si sientes frustración, rabia o duda, tu cara y tu cuerpo te delatan. Tu cuerpo habla lo que tu boca calla. Siempre he dicho a los jugadores, que cuanto más te agachas, más se te ve el culo. Así de claro. Así que intenta trabajar para mostrar tu lado más frío y menos transparente, cuanto menos pistas des a tu rival, mejor.

Y aquí es donde tienes que trabajar. ¿Por qué? Porque el del equipo contrario te mira, te analiza y de allí saca conclusiones. La información que des a tu rival sobre tu estado emocional, le motiva, hace que se crezca y que te apriete más. Les da poder y la aprovechan para ir a por ti. Es lo mismo que tú haces cuando la situación cambia, así que contigo no iba a ser diferente. Todos hacemos estas interpretaciones cada día en cualquier situación con las personas que nos rodean. Leemos miradas, expresiones e interpretamos gestos.

En definitiva le estás ofreciendo en el campo tu catálogo de debilidades, le das a elegir entre “toma mi desesperación, mis nervios, mi decepción, mi falta de motivación, mi apatía, mi cansancio, o mi descontrol o mi falta de concentración… y aprovéchate, supérame y sigue avanzando. Con un poco más de esfuerzo por tu parte tú ganas”. Y así es como el contrario alimenta su mente con estas interpretaciones, dando un plus al resto de sus condiciones físicas, técnicas y tácticas.

Así que no se lo pongas fácil. No muestres cómo te sientes, el control emocional es clave. Pero no dejes esto para el día de los partidos. Empieza en los entrenamientos a practicar tu cara de “no siento nada”. Muchas veces no eres ni consciente de los gestos de tu cara y de esos brazos mirando al cielo buscando el perdón de no se sabe quién. Elige una cara, un gesto de indiferencia y ponlo en práctica cuando entrenas, así será mucho más fácil llevarlo a cabo en los partidos, incluso cuando cometes un error. Trata que tu cara y tu cuerpo no hablen más de lo que deben.

Resetéate tras cada error, tras cada posible injusticia. Entrena para que la expresión de tu cara y tu cuerpo no permitan que el contrario tome el control, compita mejor y por tanto te supere.

@patri_psicologa

@yolandaCuAy

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YOLANDA CUEVAS: MARCADORES CON VALORES Y NO SOLO GOLES

Buenos días a todos y feliz fin de semana, esta semana no hubo publicación de porteros por diferentes problemas, pero hoy en @lawebdelmister vamos con una nueva publicación de psicología deportiva, esta vez de la mano de la psicóloga deportiva Yolanda Cuevas

MARCADORES CON VALORES Y NO SOLO GOLES

En ciertas competiciones nos encontramos con marcadores que sorprenden. Más que por el resultado por la falta de valores que hay detrás de ellos y por las categorías de las que se tratan. Categorías de deporte base, deporte formativo en el que el objetivo es disfrutar, aprender del deporte, y crear hábitos. Sí, les gusta ganar pero ganar nunca puede estar unido a humillar al equipo contrario. Identificando a chavales como rivales, se convierten en partidos de vida o muerte en el que los egos de ciertos entrenadores están por encima de la función que tienen, no hay que olvidarlo, también forman. Atrás quedó el entrenador que solo enseñaba la parte técnica y táctica, las necesidades han cambiado. Los niños aprenden de todo y de todos, lo que ven, oyen y viven y hay que estar a la altura.

Hay que valorar el esfuerzo y lo que consiguen gracias a sus entrenamientos pero nunca humillar al rival, con o sin intención. Hasta los grandes nos han demostrado en una Eurocopa que no eran necesarios 3 minutos para sentenciar un 4-0. ¿Por qué pues en categorías inferiores? ¿No pedimos a los grandes que sean ejemplo porque son los ídolos de los pequeños?

Ningún entrenador o club que defienda el deporte como instrumento de transmisión de valores puede defender con argumentos acciones de este tipo. Marcadores con 30 goles de diferencia están fuera de lugar en las categorías en formación.

En el descanso es momento de valorar lo hecho y destacar que han sido buenos deportistas que han cumplido sus objetivos individuales y de equipo. Pero también es momento de pensar en el equipo contrario, de sacar la empatía al terreno de juego, de poner en valor otras habilidades y no hacer solo lo que sale fácil. Más, cuando el equipo de niños está en un nivel físico y mental, claramente inferior.

Se puede jugar y ganar siendo buen deportista pero mejor siendo mejor persona. Nunca hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti. Ni en el deporte ni en la vida.

Los entrenadores tenéis la responsabilidad y una gran oportunidad de educar en valores con la práctica. Todas las semanas durante los entrenamientos y partidos tenéis nuevas posibilidades para ello. El partido no acaba cuando lo señala el árbitro, el “partido de verdad” acaba cuando se sacan aprendizajes que te hacen mejor y te permite avanzar.
El entrenador del equipo que pierde también tiene retos:

  • Alentar a que ante la adversidad uno tiene que crecerse y que no hay que abandonar.
  • Poner en común los méritos que han hecho llegar a esa final y darles valor.
  • Que es el momento de demostrar que son un equipo y jugar más unidos que nunca.
  • Destacar qué aprendieron del partido o de un jugador.

Pero es importante entrenar estas habilidades desde niños dentro de la temporada y no esperar a situaciones como estas. Porque seguramente hay resultados que se ven venir.

Una vez más se demuestra la importancia de la gestión emocional por parte de entrenadores y padres ante chavales llorando que no quieren salir al terreno de juego.

Si queremos un deporte que enseñe y eduque en valores todos tenemos que poner de nuestra parte y no presumir de ciertos resultados. Cambiar el sistema en el deporte formativo tiene que ser el objetivo principal y así restar peso al número de goles.

Si solo se tienen en cuenta para determinar el “equipo campeón” los goles, luego no podemos vender que la educación en valores es fundamental. Hay que tener en cuenta otros marcadores. Los que anotan el respeto, el no insultar, el ser generosos pasando el balón, que sean comprometidos y no falten a los entrenamientos, el apoyo a sus compañeros, los que aplauden las buenas jugadas aunque no sean de su equipo… de este modo se fomentaría su práctica, y el marcador final, cambiaría.

@YolandaCuAy

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